El presidente de la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de Península Valdés (AAVyTPV), Santiago Sussanich, expresó su profunda preocupación ante la posibilidad de un nuevo cierre de accesos en Caleta Valdés, una situación que, advirtió, podría afectar seriamente la actividad turística y el funcionamiento integral del área protegida.
En diálogo con LU17 Radio Golfo Nuevo, Sussanich señaló que el cierre de estos espacios “va quitando productos turísticos dentro de la península”, y remarcó que se trata de lugares que desde hace muchos años son transitados y cuidados tanto por el sector privado como por el Estado. “Quienes trabajamos en turismo cuidamos estos sitios porque los valoramos y entendemos que forman parte esencial de los atractivos de Península Valdés”, afirmó.
El dirigente recordó que el origen de estos accesos se remonta a acuerdos históricos. En un relevamiento realizado oportunamente junto al ministro de Turismo, Diego Lapenna a, y el exministro Néstor García, se explicó que estos espacios surgieron por la necesidad de la familia Ferro de ordenar el área cuando comenzó a desarrollarse un campo en la zona de Calizas. A partir de ese proceso, se implementó un esquema de guardafaunas y explotación selectiva que permitió preservar el entorno natural.
Durante la entrevista radial, Sussanich también cuestionó los cambios constantes en las propuestas económicas presentadas por la empresa Ferro. “Las condiciones fueron variando y no se entiende bien cuál es el objetivo. No hay un plan de inversión, no hay servicios ni propuestas de trabajo en el lugar”, sostuvo, y aclaró que no se puede comparar esta situación con otros proyectos turísticos de la península que sí cuentan con infraestructura y desarrollo.
En ese marco, advirtió que no existe una iniciativa concreta de turismo sustentable. “Lo único que se pretende es explotar económicamente un sitio que ya está consolidado, sin invertir ni proyectar. Quieren obtener beneficios sin hacer nada, y eso es realmente preocupante”, remarcó.
Sussanich, el resto de las áreas funcionan gracias a convenios, algunos más recientes y otros más antiguos, pero que permiten la actividad”, explicó.
Asimismo, recordó que estos sitios están contemplados en el Plan de Manejo de Península Valdés, actualmente en proceso de actualización, donde se prevé su inclusión y regulación. “Al tratarse de un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad, también existen responsabilidades que deben cumplirse”, subrayó.
Por último, indicó que desde el sector están analizando la situación con asesoramiento legal para unificar criterios y evaluar los pasos a seguir. “Hay derechos, pero también obligaciones. Lo que está en juego es un patrimonio que no es privado, sino de todos”, concluyó.
