Más de 3.100 firmas del sector desaparecieron en el último año. Con salarios en retroceso y una AUH que ya no cubre ni lo básico, las ventas retroceden en las 24 provincias del país.
La crisis del comercio se volvió el síntoma más visible del freno económico. No es casual, en una economía donde el consumo funciona como motor, el derrumbe de la demanda impacta primero en mostradores y persianas. El último dato del EMAE-IDENC lo confirma: el sector comercial cayó 7,0% en febrero y se consolidó como uno de los principales lastres de la actividad.
Sin embargo, el problema ya no es solo cuánto vende el comercio, sino cuántos comercios quedan. En el último año, la mayor parte de las empresas que cerraron pertenece a este sector: 3.109 firmas menos, en un escenario donde las ventas se contraen de forma generalizada. De hecho, incluso en supermercados -un indicador clave del consumo básico- las caídas se registraron en las 24 jurisdicciones del país frente a 2023.
La explicación está en los ingresos. Los salarios reales se deterioran desde hace meses y las paritarias, atravesadas por sumas fijas y ajustes por debajo de la inflación, no logran revertir la tendencia. Al mismo tiempo, los sectores más vulnerables enfrentan un recorte aún más profundo: la AUH y la Tarjeta Alimentar hoy cubren menos del 20% del costo de vida, reduciendo el piso mismo del consumo.
En caída libre
La crisis económica del gobierno de Javier Milei no solo se mide en caída de actividad, sino en negocios que bajan la persiana. El sector comercial -el más ligado al consumo cotidiano- concentra hoy la mayor parte de los cierres de empresas, en un contexto donde los ingresos se desploman y la demanda se retrae mes a mes.
Al respecto, el último dato del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE-INDEC) de febrero mostró una caída mensual (desestacionalizada) del 2,6% (séptima mayor baja mensual desde 2004). Así, la actividad ya opera 0,4% por debajo del promedio 2025. Respecto de igual mes del 2025 el indicador se contrajo 2,1% (mayor merma desde septiembre 2024).
Sobre ello, se evidenció que la actividad está fuertemente concentrada en sectores primarios mientras las industrias y el comercio explicaron, una vez más, gran parte del retroceso. En detalle, la mejora en Pesca (+14,8% interanual), Minería, (+9,9%), Agro (+8,45) e Intermediación financiera (+6,0%) no alcanzó para revertir el golpe de los sectores que motorizan la actividad y el empleo (Industria: -8,7% y Comercio: -7,0%). De ese modo, la economía depende de actividades primarias y financieras que tienen escasa capacidad de absorción de puestos laborales, en tanto que se contraen los rubros que históricamente concentran mayor trabajo formal y encadenamientos productivos.
¿Qué pasa en el comercio? En febrero, las ventas en Supermercados se derrumbaron 3,1% en comparación con el mismo mes del año anterior. En el acumulado del primer bimestre, la contracción fue del 2,1%. En Autoservicios mayoristas, las cifras del INDEC dieron cuenta de una caída del 1,2% interanual, con un leve aumento acumulado (0,1%). En comercios de barrio la baja fue del 3,8% respecto al mismo mes de 2025, según la consultora Scentia.
De este modo, las ventas en supermercados se ubicaron 11% por debajo de noviembre de 2023 (serie sin estacionalidad). La variación interanual en el total país fue de -13%, y si bien las bajas son generalizadas hay diferencias por regiones. Según detallaron desde el Instituto Argentina Grande (IAG) en el Noreste Argentino (NEA) la variación promedio fue de -36% y en el Noroeste (NOA) del -31%, en otras palabras, contra febrero de 2023 la compra en supermercados se contrajo un tercio (en términos reales). Por último, la Provincia de Buenos Aires (-19% contra 2023) evidenció una imagen heterogénea: en el Conurbano cayeron 22% en términos reales y en el resto de la PBA un 13%.

Por su parte, según anticipó la consultora Equilibra la actividad económica habría registrado una mejora mensual en marzo (+1,0%) aunque en el caso del consumo, los datos de ventas minoristas que releva la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) alertaron por una nueva contracción (-0.4%) en igual mes.
De cara a lo que viene, especialistas consideraron que, si no hay mejoras, el PBI retrocedería este año. “En el primer trimestre, los ingresos del Sector Público Nacional cayeron 5% respecto del arranque de 2025. Sin margen fiscal, el gasto público no será un motor del rebote, pero tampoco parecerían ser los ingresos privados y en los últimos sietes meses se destruyeron 100.000 empleos formales. La estrategia pareciera ser el crédito, vía baja de la tasa de interés. Sin embargo, la demanda todavía no respondió: con poca demanda interna y mucha mora está costando que el motor se prenda”, puntualizó un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia.
En dicho escenario de caída del consumo, el comercio no solo ajusta, sino que desaparece. Sobre ello, la mayoría de las empresas que bajaron sus persianas en lo que va de la gestión de La Libertad Avanza (LLA) son de este sector. Durante 2025 cerraron 10.392 empresas en nuestro país y la caída asciende a más de 22.600 firmas si se analiza desde noviembre de 2023, por lo que 14 de 20 sectores de la economía culminaron el año pasado con menos empresas registradas que en 2024.
Según un informe de la consultora Audemus, la mayor cantidad de cierres se dio en Comercio (-3.109), seguido por Transporte y almacenamiento (-2.781), Servicios inmobiliarios (-1.657) e Industria manufacturera (-1.651). Estos sectores explicaron en conjunto casi el 90% de la destrucción neta de empresas durante 2025. No obstante, el Agro y la Intermediación financiera, dos de los sectores más dinámicos, también perdieron firmas (-1.153 y -147, respectivamente). El único sector que presentó una suba en la cantidad de empresas fue Hidrocarburos y minería (+7).

La situación parece estar lejos de revertirse este año. De acuerdo con la encuesta de tendencias de negocios del INDEC, más del 80% de las empresas espera igual o menos ventas por la caída de la demanda local. En febrero la demanda insuficiente aumentó en supermercados hasta el 58,7%, sumado a que 8 de cada 10 respondió que no contrataría más personal luego de la reforma laboral y el 40% en Comercio consideró estar en una mala situación.
A la par, cayó 15% la confianza del consumidor en el primer cuatrimestre del 2026, según publicó la Universidad Di Tella debido, principalmente, a la aceleración inflacionaria. El índice de precios lleva 10 meses consecutivos al alza.https://d-5718475071608040468.ampproject.net/2603032146000/frame.html
Ingresos en franco retroceso
En febrero los ingresos volvieron a perder poder adquisitivo. Los salarios reales (considerando el efecto de la inflación) siguen deteriorándose frente a 2023, con caídas de 37,9% en el sector público nacional, 15,2% en el provincial y 5,5% en el privado registrado.
“En este momento el salario se encuentra estancado en niveles de 2009. Aunque la caída sería aún más profunda si el IPC fuera actualizado a la canasta de la EPH 17/18, la cual refleja consumos más cercanos a la que se utiliza actualmente del 2004”, indicaron los especialistas del IAG.
De esa manera, todos los indicadores salariales mostraron caídas reales, con distinta intensidad: los datos del Índice Privado Registrado (INDEC) que aproximan el salario horario, exhibieron un empeoramiento sistemático del salario real desde septiembre 2025. En ese sentido, el economista Federico Pastrana consideró en un informe reciente que “hace falta mucha desinflación para ver recuperaciones de salarios reales. Los datos de Convenios adelantan un empeoramiento que se verá reflejado en las próximas publicaciones de las mediciones oficiales”, anticipó.
Para entender lo anterior el director de la consultora C-P puso el foco en la situación de las paritarias cuya evolución está muy por debajo de la inflación, con negociaciones en torno al 2%. A su vez, se imponen las sumas fijas: hace un año, el 50% de los acuerdos contenía algún tipo de suma fija, ahora lo hace el 80%. Esto genera “una heterogeneidad salarial entre sectores muy grande y condiciones salariales más precarias (por ejemplo, gremios acumulan sumas fijas que llegan a representar más del 40% del salario conformado)”, precisó.

De a cara a lo que resta del año, el especialista indicó que “la inflación tiene que caer por debajo del 2% para que el salario real negociado se recupere”, sin embargo, el problema pasa por las prioridades del actual programa económico donde “es más importante lo nominal (contención de la nominalidad salarial como vía de contener precios) que lo real (impacto de la caída del poder adquisitivo)”.
Lo anterior exige constantemente una «mayor tolerancia social», pero las condiciones se agravan sobre todo en los hogares más vulnerables. De acuerdo con el último reporte del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA), la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar (TA) apenas cubren hoy el 39% de los alimentos y menos del 20% del costo total de vida, muy lejos del 70% que alcanzaban meses atrás.

En marzo, los hogares pudieron cubrir con esas transferencias entre el 39% y el 62% de la canasta básica alimentaria, y entre el 18% y el 28% de la canasta básica total. La cobertura perdió entre 1,2 y 7,5 puntos porcentuales. Pero esos porcentajes cambian radicalmente según qué canasta se use como referencia. Si en lugar de considerar las canastas oficiales que se basan en una encuesta de gastos de 2004/2005 se utiliza una canasta alternativa construida con datos de 2017/2018, la cobertura retrocede mucho más: entre 6 y 10 puntos porcentuales adicionales.
Por último, en una economía donde el consumo explica gran parte de la actividad, el derrumbe del comercio no es un efecto colateral sino el núcleo de la crisis. El ajuste no termina en los indicadores, se expresa en góndolas vacías, persianas bajas y hogares que no llegan a fin de mes en la medida en que los salarios no logran recuperarse y las transferencias sociales se vuelven cada vez más insuficientes. La secuencia se repite y se profundiza en el modelo económico actual: menos ingresos, menos consumo, y menos comercios que dan paso a una dinámica recesiva difícil de revertir.
El Destape
