El presidente de la Sociedad Rural Valle del Chubut, Ricardo Irianni, advirtió en diálogo con LU17 que el sector ganadero patagónico atraviesa una etapa de “impasse”, frente a una posible flexibilización de la barrera sanitaria que impide actualmente el ingreso de carne con hueso a la región.

“No tenemos nada oficial todavía, pero por los comentarios que se escuchan, parece inminente la autorización para el ingreso de carne con hueso. Hay que prepararse para competir. Eso significa producir más y mejor, ser eficientes en los costos, porque la competencia va a llegar tarde o temprano”, señaló Irianni.

Recordó que una situación similar ya ocurrió durante el gobierno de Carlos Menem, hace más de dos décadas, aunque aclaró que en este caso no se trataría de eliminar la barrera, sino de flexibilizar algunos cortes específicos.

Sanidad, trazabilidad y eficiencia

Irianni remarcó que el desafío no solo pasa por la producción, sino por garantizar la sanidad del rodeo y la trazabilidad, dos pilares esenciales para preservar la calidad y la seguridad alimentaria.

“La sanidad no solo garantiza que los animales no se enfermen y haya rentabilidad, sino que también asegura la trazabilidad y la calidad del producto. Es un tema central”, destacó.

En este marco, sostuvo que el enfoque debe ser avanzar hacia mayores niveles de calidad, y no lo contrario. En ese sentido, mencionó el ejemplo de países como Brasil, Venezuela y Chile, que ya han comenzado a implementar políticas para lograr el estatus de “libre de aftosa sin vacunación”.

“La idea es correr la barrera hacia el norte, como lo están haciendo otros países. El objetivo debe ser que todo el país sea libre de aftosa sin vacunación”, propuso.

El impacto en el mercado y el precio al consumidor

Consultado sobre la incidencia de estas medidas en el precio de la carne al público, Irianni fue claro:

“El precio lo define el mercado. En Argentina hay más de 40.000 productores de carne, y en la Patagonia somos un porcentaje menor. Pero el productor no puede trasladar todos los costos al precio, porque este lo fija el mercado nacional”, explicó.

Señaló que los eslabones más afectados de la cadena son siempre el productor y el consumidor, mientras que los actores intermedios, si bien también enfrentan sus propios costos, suelen tener mayor margen de maniobra.

“Ese 20% de sobrecosto que muchos sectores pagan en la Patagonia —por fletes, servicios, cargas sociales— no se puede trasladar al precio. La estructura de costos en la región es más alta y eso genera un problema de competitividad”, puntualizó.

Llamado a una transición ordenada

Finalmente, Irianni llamó a una reflexión más profunda en medio del actual contexto económico nacional. Afirmó que la transición hacia una mayor apertura y eficiencia productiva debe contemplar medidas de apoyo para evitar que más productores abandonen la actividad.

“La discusión de fondo es cómo hacemos para que en esta transición no se sigan fundiendo los argentinos. Tenemos que aprender y adaptarnos, pero sin dejar caer a quienes todavía apuestan por producir”, concluyó.

Desde la Sociedad Rural y la Federación de Sociedades Rurales, instan a que se abran espacios de diálogo para discutir políticas que contemplen una transición justa, en medio de un contexto desafiante para todos los sectores productivos del sur argentino.

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