En las últimas horas, el intendente de Trelew, Gerardo Merino, mantuvo un encuentro con un empresario turístico de Puerto Madryn con un objetivo concreto: trasladar a su ciudad el modelo que convirtió a la localidad portuaria en referente del turismo de la región.
Puerto Madryn no llegó a su posición actual por azar. Su éxito es resultado de décadas de planificación, de la construcción de una identidad turística basada en sus atractivos naturales, y de la articulación entre el sector público y privado. A la ballena franca austral, símbolo indiscutido, se sumaron propuestas culturales, gastronómicas y deportivas que consolidaron a la ciudad como destino de cuatro estaciones.
En los últimos meses, Merino no ha logrado posicionar con acciones propias a la ciudad que conduce. Uno de sus intentos más mediáticos fue plantear la idea de que Trelew tuviera salida al mar, aunque en realidad no estaba orientado al desarrollo turístico, sino vinculado a un proyecto inmobiliario que rápidamente perdió sustento.
Frente a este panorama, la apuesta del intendente parece clara: copiar un modelo exitoso ya probado. Madryn es el espejo en el que se mira Trelew, y en ese gesto hay un reconocimiento implícito de que la experiencia madrynense es hoy la referencia más sólida de la Patagonia en materia turística.
El desafío será, sin embargo, mucho más que replicar una fórmula. Porque si bien el faro que ilumina el camino ya está encendido y se llama Puerto Madryn, lo que resta por verse es si Merino logrará transformar esa búsqueda en un proyecto real para Trelew, o si quedará en el intento de apropiarse de un modelo que otros construyeron con visión, constancia y planificación.
