Crece la dependencia del financiamiento familiar ante la pérdida del poder adquisitivo: uno de cada cuatro hogares debió endeudarse y más de la mitad compra en cuotas o al fiado.

En medio del deterioro económico que atraviesa el país durante la gestión de Javier Milei, la realidad financiera de los argentinos muestra un panorama cada vez más frágil. Según un reciente informe del Indec, el nivel de endeudamiento de los hogares se duplicó en las últimas dos décadas, alcanzando en 2025 cifras récord. El estudio revela que uno de cada cuatro hogares pidió préstamos y que más del 50% recurre a las cuotas o al fiado para cubrir sus gastos cotidianos.

El relevamiento sobre las estrategias de manutención de los hogares detalla que el 50,9% de las familias realizó compras financiadas con tarjeta o libreta durante el primer semestre del año, mientras que en 2003 ese número era de apenas el 22%. En paralelo, el acceso al crédito formal se multiplicó, pasando de un 3,4% a un 14,2% de los hogares que solicitan préstamos a bancos o entidades financieras.


El crédito, el ahorro y la asistencia estatal: pilares de una economía doméstica en crisis

El estudio del organismo estadístico que conduce Marco Lavagna evidencia un cambio estructural en la manera en que las familias sostienen su economía. Ante la inflación persistente y la caída de los ingresos reales, cuatro de cada diez hogares se vieron obligados a usar sus ahorros o vender bienes personales para llegar a fin de mes, el valor más alto en veinte años. En 2003, esa proporción era de apenas el 19,9%.

El uso del crédito ya no responde a decisiones de consumo, sino a una estrategia de supervivencia. En los sectores más vulnerables, uno de cada tres hogares recurrió a préstamos, mientras que los de clase media también incrementaron su dependencia del financiamiento para gastos básicos como alimentos o servicios.

más pobres, fuera del sistema bancario

La desigualdad también se refleja en la forma de endeudarse. En los hogares de menores recursos, el 22,5% consiguió préstamos de familiares o amigos, ante la imposibilidad de acceder al sistema financiero formal. En cambio, entre los sectores altos, solo el 8,3% recurrió a esa vía, ya que cuentan con mayor acceso a créditos bancarios o de entidades privadas.

Esta brecha confirma una tendencia sostenida: los sectores populares dependen de redes informales de apoyo, mientras que la clase media y alta mantiene vínculos más estables con el sistema financiero.

Las cuotas, una costumbre nacional

El uso de tarjetas de crédito y pagos en cuotas se consolidó como una práctica habitual en todo el país. Desde 2016, cerca del 50% de los hogares utiliza esta modalidad, con un pico del 57% en 2024. Aunque originalmente era una estrategia de los sectores medios y altos, hoy también se extiende entre los hogares más humildes.

Durante la pandemia, este hábito cayó temporalmente, pero volvió a crecer con fuerza en los últimos años, acompañando la pérdida de ingresos y el encarecimiento del costo de vida.

Una economía familiar que depende del endeudamiento

En 2003, casi el 80% de los hogares dependía principalmente del ingreso laboral, y apenas el 4,5% recibía asistencia o subsidios. En 2025, aunque el empleo sigue siendo la base del ingreso (82%), el peso de las ayudas sociales y las transferencias del Estado se triplicó, alcanzando el 14,6%.

Así, el esquema económico familiar actual se sostiene en tres pilares: trabajo, ayuda estatal y deuda. Un modelo híbrido en el que los salarios ya no alcanzan para cubrir las necesidades básicas, y el crédito funciona como un ingreso adicional.

Menos ahorro, más vulnerabilidad

El Indec advierte que las familias ya no ahorran pensando en el futuro, sino que utilizan el crédito como extensión del salario. En los últimos años, el uso de ahorros para cubrir gastos cotidianos se disparó, llegando al 40% en 2024, el nivel más alto de la serie histórica.

Si bien esta dinámica permite mantener el consumo en el corto plazo, aumenta la fragilidad económica de los hogares ante posibles crisis. El informe concluye que el endeudamiento se ha convertido en una condición estructural de la economía argentina, reflejo del impacto directo de las políticas económicas actuales sobre la vida diaria de millones de personas.

Fuente: El Destape

error: Este contenido esta protegido