Comodoro Rivadavia atraviesa días marcados por el dolor, la incertidumbre y una creciente sensación de inseguridad. Una sucesión de hechos graves volvió a encender las alarmas en la ciudad y reavivó un pedido social concreto: mayor inversión y presencia del Estado en políticas de seguridad.

El miércoles por la madrugada se confirmó la noticia más temida. Valeria Schwab, de 39 años, que era intensamente buscada desde la noche anterior, fue hallada sin vida en un barranco cercano al Cenotafio, en inmediaciones de la costanera. La autopsia determinó que fue víctima de abuso sexual y murió por asfixia, convirtiéndose en el primer femicidio registrado en Comodoro en lo que va de 2026.

El cuerpo fue encontrado alrededor de las 4 de la mañana en la zona conocida como Eureka, un sector de acceso público frecuentado por personas que realizan actividad física. Valeria había salido a caminar por ese lugar y nunca regresó. El crimen conmocionó a una comunidad que ya venía golpeada por otros casos sin respuestas.

Mientras la familia de Valeria enfrenta el duelo, otras búsquedas mantienen en vilo a la ciudad. Diego Ezequiel Serón, de 28 años, permanece desaparecido desde el miércoles 7 de enero. El joven, vecino del barrio Las Flores, salió de su casa con la intención de realizar una changa laboral y no volvió. Su teléfono celular dejó de emitir señal poco tiempo después.

Según relató su padre, Diego tenía rutinas claras y no solía ausentarse sin avisar. Además, llamó la atención que no llevara consigo sus pertenencias habituales. La investigación avanza con el análisis de cámaras de seguridad, rastrillajes con perros y la geolocalización de su teléfono, aunque hasta el momento no se obtuvieron datos concluyentes.

A este panorama se suma un caso que arrastra meses de angustia. Desde octubre del año pasado no hay noticias sobre el paradero de Pedro Alberto Kreder (79) y Juana Inés Morales (69). La pareja de jubilados desapareció luego de que su vehículo fuera hallado abandonado en una zona inhóspita entre Comodoro y Camarones. Pese a los operativos realizados, el misterio persiste y las hipótesis siguen abiertas.

Frente a esta seguidilla de hechos, el reclamo social se hizo cada vez más fuerte. Vecinos y vecinas expresaron su preocupación en redes sociales y espacios públicos, exigiendo medidas concretas: mejor iluminación, más cámaras de vigilancia y espacios urbanos seguros.

El femicidio de Valeria, la desaparición de un joven trabajador y el caso aún sin resolver de una pareja de adultos mayores marcaron un punto de quiebre. La sensación de vulnerabilidad se profundizó y la demanda ciudadana es clara: respuestas urgentes y acciones efectivas para recuperar la seguridad en Comodoro Rivadavia.

Fuente/ADNSUR

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