El poder adquisitivo de los trabajadores registrados volvió a sufrir un nuevo retroceso durante mayo. De acuerdo con el Índice de Salarios publicado por el INDEC, los ingresos perdieron un 0,3% en términos reales respecto del mes anterior, confirmando que la desaceleración de la inflación no se traduce, por ahora, en una recuperación sostenida de los bolsillos de quienes viven de un salario.
Los datos oficiales reflejan una realidad que millones de trabajadores experimentan todos los días: aunque los aumentos nominales continúan, en muchos casos no alcanzan para compensar el incremento acumulado del costo de vida. Como resultado, el salario sigue perdiendo capacidad para cubrir gastos básicos como alimentos, servicios, transporte, alquileres y medicamentos.
La situación es todavía más grave para los trabajadores de la administración pública nacional. Desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, los salarios estatales acumulan una pérdida del 36,5% de su poder de compra, una de las mayores caídas registradas en las últimas décadas para ese sector. La política de contención salarial impulsada por el Gobierno, en el marco del fuerte ajuste del gasto público, ha convertido a los empleados estatales en uno de los principales afectados por el programa económico.
Mientras el Ejecutivo exhibe el equilibrio fiscal como su principal logro y sostiene que el ajuste era indispensable para ordenar la economía, los costos sociales de esa estrategia recaen sobre los ingresos de trabajadores y jubilados. La reducción del gasto no solo se explica por el recorte de programas y la paralización de la obra pública, sino también por la licuación de los salarios estatales frente a la inflación.
En ese contexto, el discurso oficial que destaca la estabilidad macroeconómica contrasta con una realidad cotidiana marcada por ingresos que siguen rezagados respecto del costo de vida. La pérdida del poder adquisitivo limita el consumo, afecta al mercado interno y profundiza las dificultades de miles de familias para sostener su nivel de vida.
Los últimos datos del INDEC vuelven a poner en evidencia que la recuperación económica que el Gobierno asegura haber iniciado todavía no se refleja en los salarios. Por el contrario, los trabajadores registrados continúan viendo cómo sus ingresos pierden valor, mientras el ajuste fiscal sigue teniendo como uno de sus principales pilares la caída del salario real, especialmente en el sector público.

