Una encuesta revela que el 62,7% de los argentinos considera que el país atraviesa una crisis económica. Entre quienes perciben ese escenario, el 82,8% cree que lo peor todavía está por llegar. El reclamo por mejores ingresos y más puestos de trabajo atraviesa incluso al electorado de Javier Milei y Patricia Bullrich.

La percepción de una crisis económica se instaló entre una amplia mayoría de los argentinos. Mientras el Gobierno de Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, sostienen en distintos ámbitos que la economía atraviesa una etapa de recuperación, los resultados de una nueva encuesta muestran una mirada mucho más pesimista entre los ciudadanos.

El 62,7% de los consultados considera que la Argentina atraviesa una crisis económica, frente a un 28,6% que no comparte esa percepción. El diagnóstico aparece en prácticamente todos los segmentos de la sociedad, aunque adquiere mayor intensidad entre las mujeres, los mayores de 50 años y los habitantes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

La percepción también atraviesa las distintas identidades electorales. Entre quienes votaron a Sergio Massa en las elecciones de 2023, la consideración de que existe una crisis es casi unánime. Pero el dato que sobresale aparece entre quienes respaldaron a las fuerzas que hoy integran o acompañan al oficialismo: el 34,6% de los votantes de Patricia Bullrich y el 41,4% de quienes eligieron a Javier Milei también considera que el país atraviesa una crisis económica.

Pesimismo sobre el futuro

La percepción negativa no se limita al presente. Entre quienes consideran que existe una crisis económica, una amplia mayoría cree que la situación todavía puede empeorar.

El 82,8% sostiene que lo peor está por venir, mientras que apenas el 7,9% considera que el peor momento ya pasó.

El resultado contrasta con el discurso oficial sobre la evolución de la economía y con las declaraciones del ministro Luis Caputo, quien destacó que la Argentina estaría atravesando uno de los mejores períodos económicos de las últimas décadas.

La diferencia entre ambos diagnósticos resulta significativa: mientras el Gobierno pone el foco en determinados indicadores macroeconómicos y en la estabilización de variables como la inflación, una parte mayoritaria de la población evalúa la economía desde otra perspectiva: sus ingresos, el empleo, los gastos cotidianos y la capacidad de llegar a fin de mes.

Salarios y empleo, las principales demandas

En un escenario de inflación que se mantiene en torno a un 2% mensual, las principales preocupaciones económicas de los encuestados están directamente vinculadas con el bolsillo y el mercado laboral.

El 23% reclama como prioridad una mejora de los ingresos de los trabajadores, mientras que el 22,5% señala la necesidad de generar nuevos puestos de trabajo.

En tercer lugar aparece el impulso a la producción y la industria, con el 16,9% de las respuestas.

Los reclamos presentan diferencias según el comportamiento electoral. La mejora salarial adquiere mayor importancia entre los votantes de Sergio Massa y entre las personas de entre 30 y 49 años.

La generación de empleo, en cambio, aparece como la principal demanda entre quienes votaron a Javier Milei y Patricia Bullrich, y tiene especial peso entre los sectores más jóvenes.

El dato resulta relevante porque muestra que la preocupación por el trabajo no se limita al electorado opositor: también forma parte de las principales demandas de quienes contribuyeron a la llegada del actual Gobierno al poder.

La responsabilidad por la crisis

A casi tres años del comienzo de la gestión libertaria, la mayoría de los encuestados atribuye al actual Gobierno la responsabilidad principal por la situación económica.

El 55% señala a la administración de Javier Milei como responsable.

Sin embargo, la mirada cambia de manera considerable según el voto de 2023. Entre quienes eligieron a Sergio Massa, la responsabilidad recae mayoritariamente sobre el Gobierno actual. Entre los votantes de Milei y Bullrich, en cambio, predominan las respuestas que responsabilizan a las administraciones anteriores.

La atribución de responsabilidad al Gobierno de Milei es mayor entre las mujeres, los mayores de 50 años y los habitantes del AMBA.

En sentido contrario, los hombres, los menores de 40 años y los habitantes del interior muestran una mayor tendencia a responsabilizar a los gobiernos anteriores.

Para más de la mitad, su situación empeoró

La evaluación negativa también aparece cuando los encuestados comparan su situación económica actual con la de un año atrás.

El 55,6% afirma estar peor que hace un año, pese a que aquel período ya había estado marcado por dificultades económicas.

La percepción de deterioro es particularmente fuerte entre las mujeres y las personas mayores de 50 años. En el AMBA y el interior los porcentajes son similares.

Sólo el 21,7% considera que su situación mejoró, mientras que el 17,8% sostiene que permanece igual.

Cuando se pregunta por los principales problemas dentro de los hogares, aparecen dos cuestiones centrales: los ingresos insuficientes, con el 34,1%, y el peso de los servicios y los gastos fijos, con el 14,2%.

La combinación de ambos factores explica buena parte del malestar: por un lado, los ingresos no alcanzan; por otro, una proporción creciente del dinero disponible debe destinarse a cubrir gastos que resultan difíciles de reducir.

Endeudamiento y mora: otro frente de la crisis

El deterioro de los ingresos también tiene una consecuencia directa sobre las finanzas familiares: el endeudamiento.

La mitad de los encuestados por Alaska y Trespuntozero manifestó haber contraído algún tipo de deuda. Dentro de ese grupo, el 66,7% reconoció haberse atrasado en el pago de las cuotas.

El fenómeno adquiere una dimensión mayor si se considera que la mora alcanza actualmente a unos seis millones de personas.

Sin embargo, pese a la magnitud del problema, existe una fuerte sensación de ausencia de respuestas políticas.

El 65,3% de los encuestados afirma no percibir que ningún dirigente o espacio político esté preocupado por el problema del endeudamiento, mientras que apenas el 13,3% considera que sí existe alguien dentro de la política que se ocupa de la cuestión.

La percepción es particularmente significativa porque atraviesa distintas identidades electorales. Las respuestas que señalan que la política no está atendiendo el problema presentan proporciones similares entre votantes de Massa, Milei y Bullrich.

Entre quienes habían votado a Sergio Massa, incluso, el 81,1% considera que nadie se está ocupando de la situación.

Una crisis que atraviesa al electorado

Los resultados de la encuesta muestran así un escenario complejo para el Gobierno, pero también para el conjunto de la dirigencia política.

La mayoría de los argentinos percibe una crisis económica, una proporción todavía mayor de quienes reconocen esa crisis cree que el escenario puede empeorar y las principales demandas están concentradas en dos cuestiones concretas: mejores salarios y más empleo.

El dato que atraviesa todo el relevamiento es que esas preocupaciones no quedan confinadas a un sector político determinado. El reclamo por trabajo aparece incluso entre quienes votaron a Milei y Bullrich, mientras que el deterioro de los ingresos y el endeudamiento afectan a familias con diferentes preferencias electorales.

En ese contexto, la distancia entre los indicadores macroeconómicos que destaca el Gobierno y la percepción de la economía cotidiana de los hogares aparece como uno de los principales desafíos políticos de la etapa.

La encuesta de Alaska y Trespuntozero deja, además, una señal para toda la dirigencia: el 65,3% de los consultados siente que la política no está atendiendo el problema del endeudamiento.

Más allá de las responsabilidades que cada espacio atribuya a la situación actual, el reclamo que emerge del relevamiento es concreto: más ingresos, más empleo y respuestas frente a las deudas que acumulan los hogares.

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