El conflicto en Medio Oriente continúa escalando y ya dejó 1.332 muertos en Irán, según confirmaron fuentes oficiales iraníes, en el marco de la ofensiva militar iniciada el sábado por Estados Unidos e Israel.
El presidente de Donald Trump aseguró que no habrá negociaciones con Irán y afirmó que su objetivo es lograr la “rendición incondicional” de Teherán, endureciendo aún más la postura de Washington frente al régimen iraní.
En las últimas horas se registraron ataques coordinados contra infraestructuras estratégicas. En territorio iraní se reportó la destrucción de un sistema antiaéreo en la ciudad de Isfahán y de un equipo de lanzamiento de misiles balísticos en la zona de Qom.
En paralelo, incursiones aéreas sobre la capital de Beirut habrían desarticulado una central operativa de la división aérea de Hezbollah, la organización político-militar libanesa aliada de Irán.
Ante esta situación, el gobierno iraní advirtió que podría atacar embajadas israelíes en distintos países si Israel decide atacar la embajada de Irán en el Líbano.
Desde la Casa Blanca, la secretaria de prensa Karoline Leavitt señaló que la campaña militar estadounidense podría extenderse entre cuatro y seis semanas, y aseguró que Estados Unidos está “bien encaminado” para controlar el espacio aéreo iraní.
Mientras tanto, investigadores estadounidenses analizan si fuerzas de EE.UU. participaron en el bombardeo a una escuela en Irán, un hecho que generó polémica internacional. El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, afirmó que el episodio está bajo investigación, aunque remarcó que Estados Unidos “nunca ataca civiles”.
En medio de la escalada bélica, el conflicto amenaza con extenderse aún más en la región, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el avance de la confrontación.
