Los datos disponibles vuelven a poner el foco sobre una de las principales consecuencias sociales de la situación económica argentina. Una estimación de Martín González-Rozada, de la Universidad Torcuato Di Tella, ubica la pobreza en el 31,4% de la población durante el primer semestre del año. De confirmarse, el dato representaría cerca de 1,5 millones de nuevos pobres en comparación con el cierre de 2025.
La estimación constituye una señal de alerta sobre el impacto que las políticas económicas implementadas durante la gestión de Javier Milei están teniendo sobre los ingresos y las condiciones de vida de amplios sectores de la población. Detrás de cada porcentaje hay hogares que enfrentan mayores dificultades para sostener sus gastos cotidianos y cubrir sus necesidades básicas.
El dato cobra especial relevancia porque el INDEC difundirá mañana las cifras oficiales de pobreza e indigencia, que permitirán conocer con mayor precisión la dimensión del fenómeno durante el primer semestre.
Más allá de las proyecciones, la discusión económica también se mide por sus consecuencias concretas. Si los datos oficiales confirman esta tendencia, el aumento de la pobreza será otro indicador central para evaluar el impacto social del rumbo económico adoptado por el Gobierno.

