La Organización Meteorológica Mundial advirtió que el fenómeno climático se intensificará durante los próximos meses y alcanzará su mayor intensidad hacia fin de año.
El fenómeno de El Niño volvió a encender las alertas en los organismos meteorológicos internacionales. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), dependiente de la ONU, advirtió que el evento está actualmente en desarrollo y que se fortalecerá durante los próximos meses. Según la entidad, podría alcanzar una intensidad “muy fuerte”, con efectos que se prolongarían al menos hasta febrero de 2027.
Según el último informe del organismo, existe una probabilidad cercana al 100% de que El Niño continúe durante el período diciembre de 2026-febrero de 2027. Los pronósticos indican, además, que el fenómeno alcanzará su apogeo hacia finales de este año.
Este fenómeno no afecta solo las condiciones climáticas del océano Pacífico. El calentamiento anómalo del agua altera, a su vez, los vientos y la circulación atmosférica, lo que puede modificar las temperaturas y las precipitaciones en diferentes partes del mundo.
La intensidad excepcional del fenómeno
La directora de la OMM, Celeste Saulo, describió la evolución del fenómeno con una expresión contundente: “El evento de El Niño se está volviendo gigantesco ante nuestros ojos”. La preocupación está relacionada con las temperaturas extraordinarias que presenta actualmente el Pacífico tropical.
Este fenómeno se produce de manera natural y suele aparecer cada dos a siete años. Sin embargo, cada episodio presenta características diferentes y sus consecuencias no son iguales en todas las regiones. Cuando alcanza una intensidad elevada, aumenta el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos, como lluvias intensas, inundaciones, sequías y olas de calor.
A esta situación se suma el contexto de calentamiento global. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, señaló que el planeta se encuentra en una “zona de peligro” climático y remarcó que las temperaturas de la superficie del mar continúan aumentando.
Qué puede pasar durante los próximos meses
La influencia de El Niño puede sentirse de manera diferente según la región. Algunas zonas pueden atravesar períodos de precipitaciones superiores a lo habitual, mientras que otras quedan expuestas a una mayor probabilidad de sequías y temperaturas extremas.
En Latinoamérica, el fenómeno ya está asociado con alteraciones importantes en los patrones de lluvias, con riesgo de precipitaciones abundantes y períodos secos. También puede tener consecuencias sobre la agricultura, los recursos hídricos, la generación de energía y los ecosistemas.
La OMM insiste en que la clave estará en anticiparse a cualquier tipo de impacto. Los pronósticos permiten que los gobiernos y los sectores productivos preparen las medidas de prevención necesarias para enfrentar posibles inundaciones, falta de agua, pérdidas agrícolas, entre otros eventos.
Aunque todavía resulta imposible determinar con precisión cuáles serán los efectos del fenómeno, la postura de los organismos científicos coincide en que los próximos meses estarán marcados por un El Niño excepcionalmente fuerte, con capacidad de alterar el clima mundial hasta comienzos de 2027.
El Destape

