El gobierno de Javier Milei prepara una reforma previsional que promete ser una de las más profundas y polémicas en la historia reciente. El proyecto, acordado con el Fondo Monetario Internacional, busca elevar la edad jubilatoria a 70 años para hombres y mujeres, reducir el gasto estatal y abrir paso al regreso de un sistema privado de capitalización, similar al de las antiguas AFJP.

La iniciativa, que el Ejecutivo enviará al Congreso en los próximos meses, plantea un aumento gradual de la edad de retiro a partir de 2027, hasta alcanzar los 70 años en 2030. En ese período, los empleadores quedarían exentos de pagar contribuciones patronales a quienes decidan continuar trabajando después de cumplir la edad mínima, lo que podría encarecer el empleo joven y precarizar el mercado laboral.

Además, la reforma reduciría la tasa de sustitución —el porcentaje del salario que se percibe al jubilarse— acercando los haberes al nivel de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), con montos muy inferiores a los actuales. También se evalúa modificar las pensiones por viudez, que pasarían de ser vitalicias a tener una duración limitada.

Con el aval del FMI y tras haber sido ratificado en las urnas, Milei busca consolidar su programa de ajuste estructural sobre uno de los pilares del Estado: el sistema previsional.

Una reforma que, de aprobarse, cambiaría el futuro de millones de trabajadores argentinos y marcaría el regreso de la privatización en la seguridad social.

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