El consumo de carne vacuna atraviesa uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas. Entre enero y julio, el abastecimiento del mercado interno cayó 12% interanual, mientras que el consumo por habitante se ubicó en apenas 46,3 kilos anuales. La pérdida de poder adquisitivo, el fuerte aumento de los precios de los cortes y una mayor orientación de la producción hacia las exportaciones explican parte de una tendencia que modifica los hábitos alimentarios de los argentinos.
De acuerdo con el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), durante los primeros siete meses del año se destinaron al mercado interno unas 163.400 toneladas menos de carne vacuna que en el mismo período de 2025.
El retroceso también se refleja en el consumo individual. El promedio móvil de los últimos doce meses calculado a julio fue de 46,3 kilos por habitante al año: 4,8 kilos menos que un año atrás y una caída interanual del 9,4%.
