La abundancia del Illex argentinus vuelve a colocar al límite de la Zona Económica Exclusiva Argentina en el centro de la escena. En el sector marítimo ubicado más allá de las 200 millas —conocido como la “Milla 201”— se registra una fuerte presencia de embarcaciones extranjeras, con predominio de buques de origen chino, que operan frente a las costas de Chubut y Santa Cruz.

Los rendimientos obtenidos durante 2025 y el alentador comienzo de la actual zafra reflejan una elevada disponibilidad del recurso. Las capturas reportadas por los poteros argentinos dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) —que se extiende hasta las 200 millas marinas desde el litoral— muestran cifras favorables. Este escenario resulta sumamente atractivo para alrededor de 500 barcos de bandera extranjera que permanecen apostados en el límite exterior, aguardando el desplazamiento del stock.

Refuerzo de la vigilancia marítima

Ante este panorama, la Armada Argentina, a través del Comando Conjunto Marítimo, dispuso el 3 de febrero el despliegue de un patrullero oceánico para intensificar las tareas de monitoreo y resguardo de los recursos nacionales. El operativo cuenta además con el apoyo aéreo de una aeronave P-3 Orión, destinada a realizar vuelos de reconocimiento a baja altura y seguimiento de la denominada flota de aguas distantes.

Desde la Prefectura Naval Argentina (PNA) indicaron que el comportamiento de las embarcaciones extranjeras en la zona adyacente se mantiene dentro de parámetros similares a los del año pasado. Incluso señalaron una leve disminución en el número total de unidades en comparación con igual período. No obstante, remarcaron que el control electrónico se refuerza entre noviembre y junio, etapa en la que aumenta la actividad pesquera en el Atlántico Sur.

Ingresos aislados y control

Autoridades de la fuerza señalaron que la flota potera extranjera respeta, en líneas generales, una distancia prudencial superior a una milla del límite jurisdiccional argentino. Si bien no se advierte una amenaza inmediata de incursiones masivas, reconocen que el riesgo de traspaso siempre está presente.

En contraste, sí se detectaron episodios puntuales protagonizados por buques arrastreros que habrían incursionado en aguas bajo jurisdicción nacional. En esos casos, se activaron los mecanismos administrativos correspondientes a través de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, aplicando notificaciones y procedimientos actualizados para regularizar la situación de las embarcaciones involucradas.

Desplazamiento hacia Malvinas

En los últimos días se observó además un movimiento significativo de parte de la flota extranjera hacia el área de Islas Malvinas, tras la apertura de la temporada en ese sector. De un total estimado entre 450 y 460 barcos operando en la región, aproximadamente 125 habrían migrado hacia esas aguas, fenómeno que llamó la atención en la presente campaña.

Pese a ese corrimiento, los niveles de captura se mantienen similares tanto dentro de la ZEEA como en el área adyacente. También se indicó que el arribo de la flota este año se produjo con cierto retraso respecto de temporadas anteriores.

Predominio chino en el Atlántico Sur

El análisis de los movimientos registrados durante los últimos doce meses confirma una marcada supremacía de buques chinos en la zona. De 776 embarcaciones de aguas distantes monitoreadas, 418 enarbolan pabellón de China. A ese número podrían sumarse varias de las 28 unidades con bandera de Vanuatu, presuntamente vinculadas a capitales del mismo origen.

La Prefectura clasifica además como “buques de interés” a aquellas naves que, por su historial operativo, antecedentes o áreas de navegación, presentan relevancia estratégica. En muchos casos se trata de unidades asociadas a prácticas de Pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada (INDNR), ya sea en tareas extractivas o de apoyo logístico.

Los registros de detección también muestran una intensa actividad en sectores cercanos al denominado “agujero azul”, entre los paralelos 43 y 47 sur. En esa franja del Atlántico, la interacción entre corrientes oceánicas cálidas y frías favorece la concentración de calamar, convirtiendo el área en un punto clave para la flota internacional que opera en el borde del Mar Argentino.

Fuente: Parte de Pesca

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