La inflación volvió a mostrar una leve aceleración durante julio. De acuerdo con los datos difundidos este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un incremento del 2,1% mensual, mientras que la variación acumulada en los últimos doce meses alcanzó el 33,8%.

El resultado interrumpió la secuencia de tres meses consecutivos en los que la inflación había mostrado una trayectoria descendente.

Dentro de la medición mensual, el mayor incremento correspondió al capítulo Recreación y Cultura, que presentó una suba del 5%. Detrás se ubicó Restaurantes y Hoteles, con un aumento del 2,8%.

En el extremo opuesto, Bebidas alcohólicas y tabaco registró una variación del 1,5%, mientras que Indumentaria y calzado fue el único segmento que terminó el mes con una baja: -1,5%.

Más de $1,5 millones para superar la línea de pobreza

Junto con el informe de inflación, el organismo estadístico publicó los nuevos valores de las canastas utilizadas para determinar los niveles de indigencia y pobreza.

Durante julio, un hogar compuesto por dos adultos y dos menores necesitó $1.564.716 para cubrir el conjunto de bienes y servicios que establece la línea de pobreza.

La Canasta Básica Total (CBT) registró un incremento del 2,2% respecto de junio y acumuló una variación del 36,1% durante el último año.

El dato refleja que el alivio que pueda observarse en la evolución mensual del IPC todavía no se traduce en una estabilización del gasto que enfrentan las familias para sostener sus necesidades habituales.

Qué espera el mercado para los próximos meses

Las estimaciones privadas apuntan a que la inflación podría continuar moderándose, aunque sin una caída acelerada. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central ubicaba las proyecciones en torno al 2% mensual, con la posibilidad de que posteriormente el ritmo se acerque al 1,7%.

Sin embargo, las previsiones fueron corregidas al alza durante los últimos meses ante el impacto de distintos ajustes de precios regulados, entre ellos la reducción de subsidios, los incrementos en las tarifas del transporte y los aumentos registrados en los combustibles.

La trayectoria del dólar aparece además como una de las variables centrales para determinar el comportamiento futuro de los precios. Una menor disponibilidad de divisas tras el período de mayor ingreso de dólares provenientes de la cosecha podría generar presión sobre el mercado cambiario. Una eventual suba del tipo de cambio, a su vez, podría trasladarse a los precios internos.

Con el dato de julio, la inflación conserva una dinámica elevada pese a la tendencia general hacia una moderación. Al mismo tiempo, la evolución de las canastas básicas evidencia que el costo necesario para sostener un hogar continúa creciendo y mantiene bajo presión el poder adquisitivo de los ingresos.

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