Un fortín casi inexpugnable, cifras temibles de local y un sueño que toma fuerza: el secreto del conjunto patagónico para pelear por el ascenso a la máxima categoría.

Viajar a Puerto Madryn se transformó en una auténtica pesadilla para cualquier equipo de la categoría. En una Primera Nacional donde la paridad suele ser protagonista, Deportivo Madryn encontró en el estadio Abel Sastre el pilar fundamental de una campaña que lo tiene como uno de los principales protagonistas.

Con 50 puntos acumulados en 31 presentaciones, el Aurinegro marcha cuarto en la Zona A, plenamente consolidado en puestos de Reducido y con la ilusión latente de dar el salto a la máxima categoría del fútbol argentino.

El gran secreto del conjunto patagónico radica en la implacable eficacia que mostró ante su gente. A lo largo de la temporada disputó 18 partidos en condición de local y apenas sufrió dos derrotas en su reducto: un ajustado 1-0 frente a Ferro y una caída 2-1 ante Colón. En los restantes encuentros, los visitantes se fueron de Chubut con las manos vacías o, a lo sumo, lograron rescatar un empate.

Números de candidato en la Patagonia

La contundencia de Madryn en su cancha queda reflejada en sus números: anotó 35 goles y recibió apenas 15. La estadística se traduce en un promedio de casi 1,7 tantos convertidos por partido y menos de un gol recibido por encuentro como local, una combinación que explica por qué el equipo se convirtió en uno de los rivales más difíciles de enfrentar en la categoría.

En un certamen tan extenuante, mantener semejante regularidad en casa puede marcar la diferencia a la hora de pelear por los primeros puestos y llegar con ventaja a los playoffs. El equipo construyó una identidad pragmática, intensa en la presión y con un poder de fuego determinante para resolver partidos cerrados.

Dos finales en casa para cerrar la fase regular

A falta de solo cinco fechas para el cierre del certamen, Deportivo Madryn jugará dos de esos partidos ante su público, un factor que puede resultar decisivo para intentar asegurar la mejor ubicación posible en la tabla general.

El objetivo de escalar posiciones no es menor: el reglamento del Reducido otorga beneficios deportivos a los equipos que terminan mejor posicionados.

En la primera ronda, a partido único, el equipo que termine más arriba en la tabla será local y contará con ventaja deportiva en caso de empate después de los 90 minutos. Ese beneficio también se mantiene en cuartos de final y semifinales, instancias que se disputan a ida y vuelta: el mejor clasificado define la serie en su propio estadio y avanza en caso de igualdad en el resultado global.

Con un Abel Sastre que se convirtió en una verdadera fortaleza, Madryn sabe que terminar lo más arriba posible y llevar las definiciones a Puerto Madryn puede ser un factor determinante en su camino hacia el gran objetivo: el ascenso a Primera División.

Fuente: Diario Ole

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