Caen los bonos argentinos y crecen las dudas del mercado sobre el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei.
El riesgo país volvió a subir y alcanzó un nuevo máximo en lo que va de 2026, en una jornada marcada por la caída de los bonos de la deuda argentina y el retroceso de las acciones locales. El indicador elaborado por JP Morgan registró un incremento del 4,7% y llegó a los 672 puntos, mientras que otras referencias de la operatoria lo ubicaron en torno a los 675 puntos.
En el inicio de la jornada bursátil de este lunes, las acciones del panel principal del mercado argentino registraron una caída del 1,1%. La tendencia negativa se extendió a distintos sectores y reflejó la cautela de los inversores frente a la situación económica del país.
Caídas en acciones y bonos argentinos
Entre las bajas más pronunciadas se destacaron Edenor, con un retroceso del 3,6%; BBVA, con una caída del 2,2%; Telecom, con un descenso del 2%; y Transener, que perdió un 1,9%.
Los certificados de acciones argentinas que cotizan en Wall Street, conocidos como ADR, también operaron con mayoría de resultados negativos. En paralelo, los bonos soberanos registraron predominio de caídas, una tendencia que presionó al alza el riesgo país.
La jornada se desarrolló en un contexto internacional atravesado por la aceleración de la inflación en Estados Unidos, la incertidumbre sobre la evolución de las tasas de interés y las dudas en torno a la capacidad de financiamiento de la Argentina. Estos factores se combinaron con las dificultades económicas locales y volvieron a poner bajo la lupa la confianza de los mercados en la estrategia financiera del Gobierno de Javier Milei.
Qué significa la suba del riesgo país
El riesgo país, calculado por JP Morgan, mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos argentinos y el de los títulos de referencia del Tesoro estadounidense. Esa brecha refleja el riesgo adicional que los inversores atribuyen a la deuda argentina y se expresa en puntos básicos.
Aunque una variación del indicador no representa directamente la tasa que el Gobierno pagará en cada operación de financiamiento, su evolución permite evaluar si el acceso de la Argentina a los mercados internacionales de crédito mejora o se deteriora.
En el caso argentino, el indicador tiene especial relevancia debido a la necesidad de conseguir dólares para afrontar los vencimientos de capital e intereses de la deuda, fortalecer las reservas internacionales y reducir las presiones sobre el mercado cambiario.
Una baja sostenida del riesgo país podría facilitar futuras emisiones de deuda en condiciones más favorables. En cambio, una suba prolongada encarece el financiamiento, limita las posibilidades de obtener recursos en los mercados internacionales y obliga al Gobierno a buscar alternativas para cubrir sus compromisos.
Las dudas sobre la estrategia económica de Milei
El aumento del riesgo país representa un desafío para la administración libertaria, cuya estrategia económica busca recuperar el acceso al crédito internacional y consolidar la estabilidad financiera.
Sin embargo, el equilibrio de las cuentas públicas no garantiza por sí solo que los inversores estén dispuestos a financiar al Estado argentino a tasas compatibles con su capacidad de pago.
Para lograrlo, también resultan determinantes las perspectivas de crecimiento económico, la disponibilidad de divisas, la estabilidad cambiaria y las expectativas sobre la continuidad de la política económica.
En este escenario, la caída de los bonos y el avance del riesgo país vuelven a exponer las dificultades de la Argentina para recuperar la confianza de los mercados. La evolución de estos indicadores será clave para determinar si el Gobierno de Milei consigue mejorar las condiciones de financiamiento o si, por el contrario, enfrenta mayores obstáculos para afrontar sus compromisos externos.
El Destape

