La actividad económica volvió a mostrar signos de debilidad durante mayo y profundizó las dudas sobre la recuperación que el Gobierno de Javier Milei viene anticipando desde hace varios meses. Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la economía registró una caída del 0,5% respecto de abril, acumulando así dos meses consecutivos de retroceso.

El dato representa un nuevo revés para la estrategia económica de la Casa Rosada, que sostiene que el ajuste fiscal y la estabilización macroeconómica sentarán las bases para un crecimiento sostenido. Sin embargo, los números oficiales muestran que esa recuperación todavía no logra consolidarse y que la actividad continúa exhibiendo un comportamiento irregular.

En la comparación interanual, el EMAE registró un incremento de apenas 0,2%, un resultado que quedó muy por debajo de las expectativas del mercado, que proyectaba un crecimiento cercano al 2,3%. La diferencia entre lo esperado y el dato efectivo refleja una desaceleración más marcada de la economía y pone en evidencia que la reactivación continúa siendo más débil de lo previsto.

Los indicadores conocidos en los últimos meses muestran que diversos sectores productivos siguen enfrentando un escenario complejo, condicionado por la caída del consumo, las elevadas tasas de interés, el freno de la inversión y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. Si bien el Gobierno destaca la desaceleración de la inflación y el equilibrio de las cuentas públicas como los principales logros de su gestión, esos avances todavía no se traducen en una recuperación generalizada de la actividad.

La nueva caída mensual del EMAE también alimenta los interrogantes sobre la capacidad del plan económico para impulsar el crecimiento en el corto plazo. Analistas advierten que la estabilización macroeconómica, aunque necesaria para reducir los desequilibrios heredados, no garantiza por sí sola una reactivación inmediata si no viene acompañada por una recuperación del consumo privado, del crédito y de la inversión.

Con estos resultados, mayo deja un balance poco alentador para el Gobierno de Javier Milei. La economía volvió a retroceder por segundo mes consecutivo y el crecimiento interanual quedó muy por debajo de las previsiones del mercado, un escenario que complica el discurso oficial sobre un rebote sostenido de la actividad y mantiene abiertas las dudas sobre la velocidad con la que podrá consolidarse la recuperación económica.

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