Con un ministro en el camino, otro empoderado y un día de versiones y reuniones, el Gobierno buscó allanar el camino empantanado del proyecto de achique del Estado y desregulación económica. Triunfo parcial de los gobernadores, aunque pende sobre ellos la amenaza de más ajuste de la Nación.

En los 47 días de Javier Milei en la Presidencia de la Nación, las últimas 24 acumularon una serie de tensiones que hizo que el oficialismo se enfrentara a la oposición y los gobernadores y que temblara el frente interno.
Sin embargo, una marcha atrás del Gobierno con el anuncio del ministro de Economía, Luís Caputo, de quitar el capítulo fiscal del proyecto de ley ómnibus y ganancias logró abrir el camino para el posible acompañamiento al expediente de desregulación de la economía y achique del Estado. Sin embargo, la oficialismo todavía tiene una pelea por delante.
«Los voy a dejar sin un peso, los voy a fundir a todos«: la frase no fue solo el catalizador de la primera eyección de un ministro, sino que también graficó la impotencia del gobierno de la motosierra para lograr consensos para sacar una ley en el Congreso y llevar una relación con los gobernadores.
En los anuncios del viernes, Caputo anunció que su ministerio absorbería el de Infraestructura, que estaba a cargo de Guillermo Ferraro. El ex encargado de la fiscalización nacional fue señalado por la supuesta filtración de la amenaza expresada en la reunión de gabinete del jueves a la mañana.
Todavía no está el anuncio oficial de la salida, como aclaran desde el entorno del ministro señalado, pero la oficialización de la decisión, según explicaron a El Destape desde el entorno del Jefe de Estado, fue «el like de Milei» a publicaciones de twiteros que contaron la noticia.https://d-12723614491282013623.ampproject.net/2401122240000/frame.html
Gobernadores enojados y Congreso empantanado
Milei amenazó a los gobernadores por considerar que estos influyeron a través de sus diputados en el rechazo al proyecto de ley. La respuesta a la declaración frustrada vino de parte de los jefes provinciales Martín Llaryora (Córdoba), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) e Ignacio Torres (Chubut) y el vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesetti.
Fórmula jubilatoria, Fondo de Garantía de Sustentabilidad y retenciones eran los puntos de consenso en el rechazo del PRO, la Unión Cívica Radical, Hacemos Coalición Federal e Innovación Federal, pese a los distintos grados de disidencia con el oficialismo. Afuera de la negociación por su rechazo explícito, Unión por la Patria y el Frente de Izquierda y los Trabajadores.
Mientras asomaba la amenaza presidencial a los gobernadores, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, recibió a referentes de los bloques con los que LLA negocia. «No les vamos a juntar los votos. Para eso está el ministro de Interior», protestaba un legislador de una de las provincias apuntadas.
A esto hay que sumarle un fallido en el que en una reunión a la que fueron citadas autoridades opositoras, apareció el ministro sin cartera Federico Sturzenegger, autor intelectual y material del DNU y la ómnibus. A raíz de esto, se retiraron.
Viernes de reunionismo
A la zaga de la salida de Ferraro y el superministerio de Caputo, surgieron versiones de que Milei habria decidido enviar a Francos a la embajada de Reino Unido y degradar a Martín Menem a jefe de bloque, como castigo a las trabas en las negociaciones por la ómnibus con gobernadores y legisladores. «Rumor vintage», dijeron desde el entorno del funcionario, en referencia a que ya se había mencionado ese destino para el cavallista.
En este escenario, intervinó la persona más cercana a Milei. La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, se reunió en la Cámara de Diputados con Martín Menem y su primo y operador, Eduardo «Lule» Menem, con quien compartieron un almuerzo. Los tres, luego, partieron a la Casa Rosada. Ni desde el entorno presidencial ni de el del riojano dejaron trascender detalles.
El reunionismo de viernes también incluyó el ingreso a la Casa Rosada al embajador Argentino en Brasil, Daniel Scioli. «Visita a su amigo Francos», señalaron desde el entorno del ex gobernador, que mantiene un vínculo de años con el ministro.
