El desplome alcanzó a 12 de las 16 ramas industriales y profundizó el retroceso acumulado durante 2026. Electrónica, maquinaria agrícola, textiles y calzado estuvieron entre los sectores más golpeados.

El sector manufacturero registró en julio una caída interanual del 4,9% y acumuló una contracción del 2,6% en lo que va del año. La mayoría de las ramas industriales terminó el mes en terreno negativo, con fuertes retrocesos en electrónica, maquinaria agrícola, textiles e indumentaria.

La industria manufacturera volvió a mostrar señales de deterioro y cerró julio con una fuerte retracción. Según los datos oficiales del Índice de Producción Industrial (IPI), la actividad fabril cayó 4,9% respecto del mismo mes del año anterior, mientras que en la comparación mensual, y con la serie desestacionalizada, el descenso alcanzó el 5%.

El nuevo retroceso profundiza las dificultades que atraviesa el entramado productivo y deja al sector industrial con una baja acumulada del 2,6% durante los primeros siete meses de 2026. El escenario se explica por la debilidad del mercado interno, la pérdida de poder de compra y el menor nivel de actividad en sectores que demandan bienes e insumos industriales.

Doce de las 16 ramas industriales terminaron en baja

La contracción tuvo un alcance amplio. De las 16 divisiones que integran el indicador oficial, 12 registraron variaciones negativas durante julio.

Entre las actividades más afectadas aparecen algunas de las ramas con mayor peso en el empleo y la producción nacional. La combinación de menor consumo, retroceso de la construcción y una demanda más débil de maquinaria y bienes de capital volvió a impactar sobre las fábricas.

Uno de los desplomes más pronunciados correspondió al sector de equipos informáticos, electrónicos y de comunicaciones, que presentó una disminución interanual del 49,8%. La producción de celulares y televisores se ubicó entre los principales factores detrás de la caída.

El conjunto de otros equipos y aparatos también sufrió una reducción significativa, del 31,4%.

Maquinaria agrícola y electrodomésticos, entre los sectores más perjudicados

La fabricación de maquinaria y equipos experimentó una contracción del 26,7% interanual. Dentro de ese segmento, la producción de maquinaria destinada al sector agropecuario se desplomó 46,6%, en un contexto marcado por el retroceso de las ventas domésticas de tractores y cosechadoras fabricados en el país.

Los electrodomésticos tampoco escaparon al escenario adverso: su producción se redujo 20,9% durante el período analizado.

La situación refleja las dificultades que atraviesan las industrias vinculadas a la inversión y al consumo durable, dos componentes particularmente sensibles frente a la pérdida de ingresos y a la incertidumbre económica.

Textiles y calzado, golpeados por la menor demanda

La industria textil también registró un desempeño negativo. La elaboración de prendas de vestir, artículos de cuero y calzado disminuyó 15,9% interanual.

El retroceso fue todavía mayor en la fabricación de calzado, con una baja del 26,5%, mientras que los productos textiles mostraron una contracción del 13%.

La combinación de una demanda interna debilitada y el avance de productos importados volvió a presionar sobre los fabricantes locales.

La construcción también arrastró a la actividad industrial

Otro de los sectores que sufrió un marcado retroceso fue el vinculado a la construcción y a los minerales no metálicos, que registró una caída del 12,6%.

Dentro de esta rama, la producción de artículos de arcilla y cerámica no refractaria descendió 41,3%. A las dificultades propias del mercado se sumaron restricciones en el suministro de gas que afectaron el funcionamiento de algunas plantas.

La fabricación de cemento, por su parte, registró una baja del 6,9%.

La industria automotriz tampoco logró escapar de la tendencia

El complejo automotor presentó una disminución del 5,4% interanual. El desempeño del sector encontró cierto respaldo en la recuperación de las exportaciones hacia Brasil, aunque el mercado interno mostró una dinámica mucho más negativa.

Las ventas de vehículos de producción nacional a las concesionarias locales se desplomaron 48,8%, reflejando el fuerte deterioro de la demanda doméstica.

Alimentos y bebidas: una caída moderada, pero con señales de debilidad

La producción de alimentos y bebidas mostró una baja más acotada, del 0,5%. El resultado general fue sostenido principalmente por el crecimiento de la molienda de oleaginosas, que avanzó 10,7%.

Sin embargo, dentro del sector también aparecieron señales de contracción en segmentos ligados al consumo cotidiano. La producción de galletitas y productos de panadería retrocedió 6,2%, mientras que los despachos de vino disminuyeron 13,6%.

En otras palabras, incluso en una de las ramas más relevantes de la industria argentina comienzan a hacerse visibles los efectos de un mercado interno debilitado.

Pocos sectores lograron mostrar resultados positivos

En medio del retroceso generalizado, fueron contadas las actividades que consiguieron mejorar sus niveles de producción.

La refinación de petróleo registró un crecimiento del 8,1%, mientras que el sector de madera y papel avanzó 7,1%.

El balance general, sin embargo, volvió a ser negativo para la industria manufacturera. La amplitud de las bajas y la magnitud de los retrocesos en ramas estratégicas reflejan un escenario productivo que continúa atravesando dificultades durante la gestión de Javier Milei.

Con una demanda interna todavía debilitada, menor inversión en determinados sectores y una mayor presión de las importaciones sobre distintas ramas manufactureras, la industria enfrenta un segundo semestre marcado por la incertidumbre y por la persistencia de una actividad fabril por debajo de los niveles esperados.

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