La caída del consumo en Argentina continúa profundizándose y ya suma cinco meses consecutivos de retroceso. Durante abril, las ventas masivas registraron una baja del 3,8% en relación al mismo período de 2025, mientras que comparado con marzo la disminución rondó el 5%, reflejando el fuerte deterioro del poder adquisitivo.
Los datos surgen de un relevamiento realizado por una consultora privada que monitorea más de 8.000 puntos de venta en todo el país, incluyendo supermercados, autoservicios, kioscos, farmacias y plataformas digitales.
En el análisis por rubros, los supermercados y mayoristas mostraron una retracción cercana al 4,5% respecto al mes anterior. Los pequeños comercios y autoservicios también registraron una merma del 3%, mientras que los kioscos encabezaron las pérdidas con una caída superior al 6%.
En cuanto a los productos de consumo diario, los alimentos tuvieron un descenso del 2%, pero el panorama fue aún más negativo en bebidas y artículos de limpieza y cuidado personal, donde las ventas se desplomaron cerca del 6%.
Las farmacias, por su parte, prácticamente no evidenciaron crecimiento en la comparación interanual y sufrieron una fuerte contracción mensual superior al 9%, un dato que genera preocupación en el sector.
El comercio online no alcanza para revertir la tendencia
Desde el Gobierno sostienen que parte del consumo se trasladó hacia las plataformas digitales. Sin embargo, empresarios y especialistas advierten que el crecimiento del comercio electrónico todavía representa una porción muy reducida del mercado total.
Aunque las ventas online crecieron alrededor de un 40% frente a abril del año pasado, su participación continúa siendo limitada: apenas representan cerca del 8% del total comercializado y explican un porcentaje mínimo de los tickets emitidos en supermercados.
Menos ingresos y más obligaciones financieras
El freno del consumo se vincula principalmente con la pérdida sostenida del valor real de los salarios. A esto se suma el incremento del endeudamiento familiar, ya que cada vez más hogares destinan gran parte de sus ingresos al pago de préstamos, tarjetas de crédito y otros compromisos financieros.
La combinación de salarios debilitados, inflación persistente y aumento de los costos básicos reduce significativamente la capacidad de compra de millones de argentinos.
Un escenario que inquieta a la Casa Rosada
La actual caída del consumo contrasta con el período registrado entre marzo y octubre de 2025, etapa en la que el Gobierno de Javier Milei atravesaba uno de sus momentos de mayor respaldo en las encuestas.
En aquel contexto, la desaceleración inflacionaria permitió cierta recuperación del crédito y una leve mejora en algunos indicadores económicos, como el empleo y la actividad industrial, aunque todavía por debajo de los niveles previos a la crisis.
Sin embargo, el panorama comenzó a deteriorarse tras la derrota oficialista en las elecciones bonaerenses y las tensiones cambiarias generadas por la escasez de dólares para afrontar compromisos de deuda externa.
Incluso el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció públicamente las dificultades para reforzar las reservas, mientras el Banco Central debió intervenir con fuertes ventas de divisas para contener la presión sobre el dólar.
Aunque la crisis cambiaria logró estabilizarse temporalmente gracias al respaldo financiero internacional, desde entonces el consumo interno volvió a mostrar una tendencia descendente que continúa afectando a distintos sectores de la economía.
