Madryn ha sido, y sigue siendo, lugar de arribo y paso de viajeros, de nómades, de turistas. Sus aguas calmas, su acogedora geografía al reparo de las bardas, y luego su gente, brindan refugio y suscitan interés. Por eso es posible trazar una analogía entre dos ballenas emblemáticas, especie que año a año migra hacia las aguas del Golfo Nuevo, y los visitantes que, afincados en la Ciudad o en plan viajero, también escriben una historia y dejan huella.
El próximo jueves 26 a las 12:30 Manjares Café de Roca e Yrigoyen, en ocasión de cumplir siete años como emprendimiento dedicado a la gastronomía, presentará en sociedad el cuadro de gran formato “Victoria y Garra” del reconocido artista Jorge Vásquez.
“Queríamos decorar el local con algo que brinde un mensaje impactante y profundo”, cuentan Andrea Arriagada y Ezequiel Ruíz, dueños del café y de una panadería con el mismo nombre ubicada en el barrio de Solana desde 2016. “Y el hecho de estar acá en Roca e Yrigoyen, frente al muelle Piedra Buena, que es un punto donde el turista pasa, entra y es como el lugar de llegada, que recibe al turista; hizo que dijéramos tiene que ser algo nuestro, tiene que ser algo de Madryn y qué más de Madryn que una ballena”.
Así fue que Andrea y Ezequiel recurrieron a Jorge Augusto Vásquez, renombrado artista plástico de estilo realista, autor de numerosos murales y cuadros que retratan la vida marina y en especial la de los cetáceos. Entonces, hecho el pedido y con la expectativa de algo impactante, profundo e identitario, Jorge les propuso retratar en un gran cuadro a las ballenas franca austral que el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) tiene identificadas como Victoria, la ballena del billete de $200, y su cría Garra, famosa por haber sido rescatada el 25 de septiembre de 2002 por los habitantes de Puerto Pirámides, de morir atrapada por la cadena de una embarcación. Luego, esa fecha sería declarada como Día Nacional de la Ballena Franca Austral.
“La de Victoria y Garra me parecieron dos historias que merecen ser retratadas”, explica Vásquez y agrega que él venía trabajando con el ICB sobre la identificación de las ballenas a partir del patrón de callosidades para poder plasmarlas pictóricamente pero no desde la indeterminación respecto al individuo retratado.
“Donde otros ven datos yo veo historias. La dificultad fue reconstruir una imagen, porque por más que yo me aproxime a la realidad siempre va a ser en abstracto. Porque ni están posando, ni yo sé si están vivos, no conozco mayores de datos, y el Instituto de Conservación de Ballenas tampoco. Es cómo retratar el Cometa Halley, que lo vemos cada 70 años. Retratar estos dos individuos es prácticamente lo mismo. Entonces estamos retratando a dos viajeros, estamos retratando parte de algo que queremos conocer y no conocemos tanto, y ese poco que conocemos hemos decidido ponerle historia, porque para el poco contacto que han tenido con nosotros ha sido mucho en el caso estos dos individuos. Por eso en el momento de retratarlos no hay una dificultad técnica sino una dificultad conceptual”, agrega el artista.
De allí que los sentidos se cruzan reuniendo viajeros. Una vez inaugurado el cuadro en el local, los turistas que allí lleguen, e incluso los propios habitantes de Madryn que en su gran mayoría tienen una historia de viaje por detrás hasta llegar a establecerse, mirarán a Victoria y Garra entablando un imaginario diálogo. Diálogo donde seguramente estarán presentes el viaje, la vida, la supervivencia y el futuro que dejamos a nuestra descendencia.
“Si bien Madryn tiene una muy buena propuesta en verano, la idea es ofrecer calidez y que el visitante de verano sepa que puede volver en invierno. Tratamos que el bar sea acogedor, que la gente no solo venga a tomar un café y se vaya, sino que se sienta en un lugar donde pueda disfrutar y creo que tomar contacto con el cuadro de Victoria y Garra hará que la gente permanezca un poco más, se quede más a gusto y vuelva, como vuelven las ballenas cada año. Nosotros no es que solo tenemos esto, que solamente tenemos el café como una ventana hacia el turista y al consumidor local, sino que ya hace 7 años que venimos trabajando en Madryn, apostamos en Barrio Solana, un barrio donde cuando llegamos en 2016 no había nada, apostamos a los vecinos, a brindar un servicio y creo que seguimos siendo muy fieles a eso: a poder brindar un servicio, que la gente se sienta cómoda, tanto estando 5 minutos como permaneciendo una hora disfrutando de un café y de la buena vista”, cierran Andrea y Ezequiel con la gran expectativa de lo que suceda el jueves y de ver concretado un sueño más.
