Sostuvo que la industria pesquera está dolarizada por lo que no hay renta extraordinaria con la devaluación y cuestionó el incremento de las retenciones que plantea la Ley ómnibus. Defendió el modelo de cuotificación vigente y rechazó el esquema de licitaciones de cuotas que impulsa el gobierno de Milei.
El dirigente empresario de la Cámara Argentino Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), Damián Santos, durante su participación en la “cumbre pesquera”, consideró que la suba de retenciones a la industria pesquera parte del desconocimiento del Gobierno nacional que redactó la Ley Ómnibus.
“Los legisladores tienen que saber que son medidas que van a generar más desempleo”, advirtió durante su intervención en el encuentro que reunió a gran parte del arco pesquero de Argentina a partir de la convocatoria del Gobernador de Chubut.
En el Congreso habría consenso entre las principales bancadas de no permitir que avance la reforma pesquera, pero no están hasta ahora los votos necesarios para bloquear la modificación de la suba de las retenciones.
“El incremento de los derechos de exportación a la pesca es muy grave”, aseveró Damián Santos, y consideró que “surge de un desconocimiento total de la actividad”, por parte de quienes tuvieron a su cargo la redacción del proyecto. “La industria pesquera está dolarizada por lo que no hay una renta extraordinaria con la devaluación”, despejó al argumentar contra la suba al 15 por ciento de las retenciones para la totalidad de los productos derivados de la industria pesquera.
El gerente General del Grupo San Isidro sostuvo que “en todo este debate hay una problemática muy grave que es la posibilidad de una licitación nacional de las cuotas y el aumento cuasi confiscatorio de los derechos de exportación”, calificó.
“No entendemos qué se quiere hacer con esto de las licitaciones, porque se está dando en momentos que tenemos un caladero sustentable, donde tenemos casi la máxima explotación de los recursos del mar, y sobre todo, donde aportamos una renta pesquera mayor que la que aporta cualquier explotación en Argentina”, dijo al tiempo de agregar que “las empresas pagamos derechos de extracción, derechos de exportación y, sobre todo, pagamos los salarios más altos de cualquier actividad pesquera. Ninguna pesquería del mundo tiene la incidencia de los salarios que tenemos nosotros. Para nosotros, eso está bien, es la redistribución de la renta”, subrayó sobre la realidad de la pesca.
Por otro lado, puso de relieve que “ningún país serio aplica licitación para sus cuotas pesqueras. Mucho menos los de ideología liberal. Todos tienen en cuenta los antecedentes, su historia y sus derechos”.
“El modelo argentino de cuotificación viene funcionando y creciendo. Logramos la recuperación de especies con este modelo, con el cual tenemos un caladero que aporta más de 700 mil toneladas de producto”, describió Santos.
Asimismo, el referente de la CAPIP sostuvo que este modelo “dejó de ser extractivista para convertirse en una industria. En una industria que tenía una previsibilidad, si cumplías con la ley, invertías, dabas trabajo en tierra, al final de la cuotificación, cuando se renovara se iba a valorar eso. Ahora pretender que eso no tiene ningún valor y que todo quede al mejor postor, es un error gravísimo”, reprochó.
“Esto crearía un grado de litigiosidad tremendo, porque llevaría a que estén pescando los que ganaron la licitación y empresas que la perdieron, pero como tenían derechos interpondrán acciones legales. Todo esto pondría en riesgo el caladero y sobre todo fuentes de empleo”, dijo.
Al volver a cargar contra la iniciativa de imponer suba de los DEX, recordó que “las PyMEs de este país venimos luchando desde hace mucho tiempo contra el cepo cambiario, pagando derechos de exportación que casi no paga ninguna industria, nosotros tenemos que competir en el mundo con esas retenciones. Si a eso le sumamos una inflación alta que se fue consumiendo los créditos fiscales, ahora licitar al mejor postor es casi macabro”, catalogó.
No obstante, Santos admite que “el modelo pesquero de Argentina es perfectible; si escuchamos a la gente que más sabe, nos damos cuenta que el sistema funcionó bien, eso no quita que haya cosas por mejorar, pero no de esta manera”, reflexionó.
Por Nelson Saldivia/Revista Puerto
