El Consejo de Administración de Servicoop expresó su postura frente a las declaraciones periodística sobre el sistema de abastecimiento de agua en Puerto Madryn.

Hay una forma de soberbia que no nace de la mala fe, sino del desconocimiento y una visión demasiado estrecha de la realidad, por eso no nos llamó la atención el tono peyorativo adoptado por Andrés Pascualini en una nota periodística, en el que hace referencia al sistema de abastecimiento de agua en Puerto Madryn “Algo en todo esto está fuera de tiempo y de época. Cuando se declara la emergencia hídrica provincial, el que manda ya no es el club de barrio, es la autoridad provincial del agua”.

Lo inquietante de estas declaraciones no es la defensa de una inversión privada, que puede ser legítima y valiosa, sino el tono de suficiencia con el que parecieran desconocerse las complejidades y los esfuerzos colectivos que han sostenido históricamente el desarrollo de Puerto Madryn. Hay una diferencia entre resolver un problema propio y comprender cabalmente la realidad de una comunidad entera.

Se debe tener presente que las empresas no crecen en el vacío. Su desarrollo depende de una red de infraestructura, instituciones, trabajadores y consensos sociales construidos durante décadas. Por ello, cuando una organización posee la dimensión y la trayectoria de ALUAR, se espera de sus representantes una mirada que trascienda el legítimo interés corporativo y reconozca la interdependencia que existe entre el éxito empresarial y el bienestar colectivo.

Resolver las necesidades particulares es una responsabilidad razonable; contribuir solidariamente a las soluciones comunes es una responsabilidad superior. Las grandes instituciones no se miden solamente por la eficacia con que atienden sus propios intereses, sino también por su capacidad de comprender que su prosperidad está indisolublemente unida a la de la comunidad que las recibió, las acompañó y creció junto a ellas.

ALUAR forma parte de la historia de Puerto Madryn y, precisamente por ello, sus palabras deberían estar a la altura de esa historia. Una empresa puede celebrar con razón sus logros, pero corre el riesgo de empobrecerlos cuando uno de sus Gerentes, los presenta como una demostración de superioridad frente a quienes comparten el mismo destino colectivo. La verdadera grandeza no consiste en mostrar que uno puede prescindir de los demás, sino en reconocer cuánto debe a la comunidad que le permitió crecer.

error: Este contenido esta protegido