Una vez más, las senadoras por Chubut Edith Terenzi y Andrea Cristina volvieron a darle la espalda a los trabajadores y a los intereses de la provincia que dicen representar. Ambas legisladoras firmaron el despacho que abre la puerta a la votación en el recinto de una iniciativa clave para el oficialismo nacional, permitiéndole al gobierno de Javier Milei avanzar hacia su sanción definitiva en cuestión de días.

No se trata de un hecho aislado ni de una decisión inocente. Es una conducta política reiterada que confirma su alineamiento con el proyecto libertario que impulsa el ajuste, la pérdida de derechos laborales y el debilitamiento del rol del Estado. La radical Terenzi y la dirigente del PRO Cristina, lejos de defender a los chubutenses, vuelven a actuar como piezas funcionales a una estructura nacional que prioriza el recorte y la flexibilización por sobre el bienestar social.

Ambas responden políticamente al gobernador Ignacio Torres, quien en los hechos consolida así su sintonía con la Casa Rosada. El acompañamiento de sus senadoras no hace más que confirmar que el discurso provincialista tiene límites claros cuando se trata de respaldar el programa económico libertario.

Lo preocupante es que estas decisiones tienen consecuencias concretas. No son debates abstractos ni discusiones teóricas: son medidas que impactan directamente en la vida de miles de trabajadores, jubilados y familias que ven cómo, una vez más, quienes deberían defenderlos optan por lo contrario.

Terenzi y Cristina ya no dejan margen para la duda. Su posicionamiento las ubica claramente dentro del engranaje político que sostiene el modelo de Milei. Son, en los hechos, nuevas libertarias con sello chubutense.

Y la pregunta inevitable es hasta cuándo seguirán votando en contra de los intereses del pueblo que las eligió.

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