Andrea Manrique regresaba de dejar a sus hijos en la escuela cuando fue atacada por dos perros dogos, a una cuadra de su casa. Sufrió graves heridas en uno de sus brazos, perdió una importante cantidad de sangre y debió ser trasladada de urgencia al hospital, donde fue intervenida quirúrgicamente.
El episodio ocurrió el viernes alrededor de las 8:40. Andrea caminaba hacia su vivienda cuando advirtió que los dos perros se encontraban fuera de un domicilio. Para evitar llamar su atención, decidió continuar caminando y no correr.
“Los vi que estaban afuera y seguí caminando. Uno se me prendió del brazo y el otro estaba entre mis piernas”, relató a Jornada, todavía conmocionada por lo sucedido.
Durante el ataque, la mujer pidió auxilio. Algunos vecinos intervinieron y fueron a buscar a su marido. Debido a la demora de la ambulancia y a la cantidad de sangre que había perdido, finalmente efectivos policiales la trasladaron al hospital.
Una vez allí, quedó internada en Terapia Intensiva y fue sometida a una operación de urgencia. Una de las mordeduras había provocado una lesión importante en uno de los músculos de su brazo.
“No sé cuánto tiempo voy a tardar en recuperarme”
El ataque también puso en pausa sus actividades laborales y de formación. Andrea es masajista y pedicura, trabaja además a través de un plan social y actualmente cursa para convertirse en asistente terapéutica. Como parte de esa capacitación, realiza prácticas en el Pedro Dettori.
“Mi idea era dejar a mis hijos en la escuela, volver, tomar unos mates con mi marido y después irme al curso”, explicó.
Ahora deberá afrontar un período de recuperación cuya duración todavía desconoce. La incertidumbre también genera preocupación por el momento en que podrá volver a trabajar.
Denunció el ataque ante la Fiscalía
Después del hecho, Andrea presentó una denuncia ante la Fiscalía. Además, las autoridades registraron el estado en que quedó su ropa luego del ataque.
“Mi campera estaba toda rota y tenía pedazos de carne. Es todo muy traumático para mí”, manifestó entre lágrimas.
La mujer aseguró que espera que el caso sea investigado y que se adopten las medidas correspondientes para evitar nuevos episodios.
“Solo espero que se haga Justicia y que no le pase a nadie más. No se lo deseo a nadie”, sostuvo.
El ataque dejó consecuencias físicas y emocionales que, según Andrea, marcaron un antes y un después en su vida cotidiana. Ahora concentra sus esfuerzos en recuperarse y poder retomar, cuando su estado de salud se lo permita, sus actividades laborales y de capacitación.
FUENTE: DIARIO JORNADA
