A un año o un poco más de las próximas elecciones, Trelew es motivo de preocupación no sólo para los dirigentes, sino para los municipios vecinos. La ciudad ya exporta inseguridad a Gaiman, Rawson, Madryn e incluso Comodoro, mientras el intendente Maderna intenta “exportar”su modelo de pobrismo y reparto de miseria
A un año o un poco más de las próximas elecciones, Trelew es motivo de preocupación no sólo para los dirigentes, sino para los municipios vecinos.
La ciudad ya exporta inseguridad a Gaiman, Rawson, Madryn e incluso Comodoro, mientras el intendente Maderna intenta «exportar» su modelo de pobrismo y reparto de miseria. Más temas: la aparición del Frente Renovador, y conclusiones de la interna radical.
Varias décadas atrás, por ejemplo a inicios de los sesenta y por colocar un anclaje en la historia más o menos reciente, en Comodoro ya se vivía un auge petrolero, y Puerto Madryn arrancaba con Aluar. Y luego llegaron los pórfidos, la pesca, la lana. Trelew en aquellos años era la «capital» de la cultura no sólo chubutense sino patagónica. ¿Cuántos jóvenes que luego se transformaron en personalidades de la política y de las empresas, que fueron pioneros de las actividades en toda la región, estudiaron en el antiguo Colegio Nacional? Venían de todas las ciudades desde el sur de Buenos Aires hasta Santa Cruz. La ciudad tuvo el primer canal de TV privado de la provincia, el primer cine modelo, fue cuna y sede de varios elencos de teatro, de la cultura galesa, del conocimiento, fue aporte fundamental en la integración de lo que luego terminó siendo la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Trelew fue sede política, poder económico, capital de la cultura y de la producción, y reserva y custodia de la historia de la provincia. La ciudad fue en aquellos años «la más progresista del sur argentino».
No hace falta abundar demasiado en cómo progresaron Puerto Madryn y Comodoro, a la vez que Trelew empezó a decaer con la muerte lenta del Parque Industrial, con políticas que perjudicaron a la Patagonia en general y a los productos de la zona del Valle en particular. Y no hubo en los últimos veinte años, a pesar de que hemos visto varios planes estratégicos presentados por algunos de los últimos intendentes, ideas estratégicas para salir del pozo en que se fue sumiendo la ciudad. En los últimos años, la Trelew brillante que muchos conocimos y a la que nuestros hijos y nietos soñaban con volver, se ha ido transformando en la Capital del Espanto. Donde el poder político, a falta de planes, gestión, o ideas mejores, fue inundando la ciudad de planes sociales, organizaciones piqueteras que de paso dan «una manito» con las elecciones, y reparto de trabajos de baja intensidad en cooperativas. Lo que han hecho, especialmente el intendente Adrián Maderna que ahora apuesta a exportar ese modelo al resto de la provincia como candidato a gobernador, es repartir la miseria, extenderla, y utilizarla como herramienta clientelar. Exaltaron el pobrismo como herramienta social y política.
La ciudad tiene también otros problemas, enquistados en el municipio y denunciados incluso por madernistas desairados, o por quienes aspiran a suceder al intendente en su maltratado sillón. Y tiene que ver con groseras desprolijidades, cuando no probables irregularidades, en cada repliegue de la gestión que tenga que ver con algún negocio.
Sin dudas, este sector político que gobierna la ciudad, nacido en el peronismo del reparto de bolsones y subsidios, se ha transformado en una gran «cantera» de aspirantes a la intendencia. Probablemente la mayor exponente sea la diputada Leila Lloyd Jones, bendecida indirectamente por el propio Maderna. Sería bueno que diga qué planes tiene para sacar a Trelew del abandono, la postergación, la indigencia, y la pobreza de ideas, luego de una gestión pésima que no logra terminar casi nada. Ni un módico natatorio.
Luego, está el lado oscuro. Y la presunta existencia de vínculos entre sectores violentos que atacaron los edificios públicos en Rawson e intentaron destruir bajo una lluvia de fuego y piedras diario EL CHUBUT, con nuestros periodistas adentro; y ciertos referentes del madernismo. Pero ese es un capítulo que está dilucidando la Justicia.
Al intendente últimamente le apetecería más salir a recorrer la cordillera con sus créditos de pobrismo, y pasarse los fines de semana en esa zona de la provincia, que recorrer la ciudad en la que es gobierno, cumpliendo los supuestos cometidos para los que fue votado. Sería interesante, ya que el Concejo Deliberante de la Ciudad últimamente es más flexible para aprobar pedidos de informes, que los ciudadanos de Trelew puedan saber con abundancia de detalles, el origen de los fondos que el intendente reparte en sus «credi-pobres» en la Cordillera, cómo fueron gestionados, qué organismo los puso a disposición, cómo se seleccionan los beneficiarios y localidades a los que se destinan, y luego, la logística. Quién o quiénes pagan la movilidad, el combustible, los viajes, la estadía, de la campaña del intendente para 2023, porque no es otra cosa que ello. Sería bueno saber si esta movida de «economía social» es por cuenta de los vecinos de Trelew, o la factura es cancelada en algún otro escritorio.
Trelew es un cementerio, dijo el dirigente camionero Jorge Taboada. Los dirigentes gremiales del sector del trabajo, con experiencia, como Taboada o Alfredo Béliz, advierten la descomposición del tejido social y económico de la ciudad. Ahora, a pesar de las gestiones y los anuncios, y de los llamados y pedidos, más temprano que tarde se terminará de retirar la gerencia zonal del Banco Nación, que parte con destino a Comodoro. Más servicios que se pierden.
Es probable que las elecciones del año que viene se adelanten a marzo/abril. Es decir, que entre la campaña electoral y la selección de candidatos, a la gestión de Adrián Maderna le quedarán de ocho a diez meses de utilidad concreta, más algunos meses del año que viene después de las elecciones. No tendría tiempo de cambiar la historia ni aunque quisiera, algo poco probable dado el rumbo elegido para la ciudad. Por lo que cabría mirar hacia adelante.
En el seno del madernismo habrá dos o tres precandidatos a intendente. La diputada Leila Loyd Jones, el concejal Héctor Castillo, la también edil y ex pareja de Adrián Maderna Lorena Alcalá, y podría haber más. El radicalismo tiene en la línea de largada al actual presidente del Comité Trelew, Gerardo Merino, pero puede haber más. El cimadevillismo estaría «peinando» a un dirigente para colocarlo en la grilla de postulantes. También el senador Ignacio «Nacho» Torres piensa en Trelew. Tendría a una militante radical, conocida, como una posible postulante. Su nombre no es público porque se sabe que la mujer debe hacer consultas familiares. Como mucha gente, es egresada del Colegio Nacional de Trelew.
El dirigente cooperativo Federico Petrakosky suena también en algunos círculos, a caballo de una gestión prolija y de la defensa del agua para las ciudades. Por el lado del peronismo y filoperonista, además de los madernistas hay que tener en cuenta al dasnevista, Pablo Mamet, y a la ex diputada Florencia Papaiani, aunque pasa momentos de difícil relación con el peronismo. La izquierda, el Partido Municipal que hizo una gran elección con Eduardo Hualpa, son jugadores a tener en cuenta.
La ciudad ha sido arrasada en estos años. Han destruido el tejido social, la cultura, los valores del trabajo. Y hasta las entidades deportivas se han transformado en mendicantes del Estado. Las organizaciones de la sociedad civil, las cámaras empresarias, están cada uno defendiendo su quinta como pueden. Hemos presentado aquí una larga lista de posibles candidatos a intendente de Trelew. Es urgente que diseñen planes, estrategias, grupos de trabajo, y equipos para rescatar a la ciudad de la gravísima situación que transite, antes que se transforme de verdad en un cementerio lleno de muertos.
Entretanto, algo se exporta. Los intendentes Damián Biss, Gustavo Sastre, Darío James en Puerto Madryn, están preocupados por el aumento de la inseguridad en sus ciudades, protagonizada en varios casos por delincuentes y «banditas» de Trelew, la ciudad que se va transformando de a poco en un vecino indeseable. También el Gobierno observa con preocupación el fenómeno. De hecho, el gobernador Arcioni habría indicado a sus funcionarios hacer un buen resumen de los fondos, programas y acciones del gobierno en la ciudad. Porque «no se nota nada de lo que hacemos», dicen en el poder central. Hace poco, Arcioni dijo en una entrevista que es «el intendente» el que debe conducir el rumbo y el perfil económico de la ciudad. Diario El Chubut
