Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) advirtió que el 48,9% de los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años atraviesa situaciones de vulnerabilidad social y económica, en un contexto marcado por las dificultades para acceder al empleo formal, continuar los estudios y proyectar un futuro estable.
Los datos surgen del informe «Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro», presentado por el equipo de investigación del Ciclo Básico Común (CBC) de la UBA. El relevamiento se realizó a partir de 1.002 encuestas presenciales en todo el país entre diciembre y enero.
La investigación, dirigida por Felipe Vega Terra y desarrollada en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo en Áreas Estratégicas (PIDAE-UBA), sostiene que la vulnerabilidad juvenil es un fenómeno multidimensional, atravesado por factores económicos, educativos, laborales y sociales.
«El objetivo fue dar cuenta de la vulnerabilidad como un fenómeno multidimensional y multicausal», explicó Vega Terra al presentar los resultados del trabajo.
Empleo precario y dificultades para estudiar
Uno de los principales ejes del informe es la inserción laboral de los jóvenes. Si bien siete de cada diez tienen alguna ocupación, el 76,1% trabaja en condiciones de informalidad o por cuenta propia, principalmente en actividades como venta ambulante, tareas de limpieza o cuidados. Apenas el 10% de los jóvenes en situación de vulnerabilidad accede a un empleo formal registrado.
El estudio también identifica la aparición de un grupo denominado «Triple Ni», integrado por jóvenes que no estudian, no trabajan y tampoco buscan empleo, una categoría que refleja un mayor grado de exclusión.
En materia educativa, seis de cada diez jóvenes vulnerables no finalizaron el nivel secundario, mientras que el 57% afirmó que sus ingresos mensuales no alcanzan para cubrir los gastos básicos.
Una problemática con fuerte impacto territorial
El informe destaca que la vulnerabilidad juvenil tiene un marcado componente federal. El 73% de los jóvenes afectados reside en el interior del país y el 27% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Además, los investigadores señalan que la incidencia supera el 90% en zonas alejadas de los principales centros urbanos.
Las condiciones habitacionales también reflejan el nivel de precariedad: el 46,2% vive en hogares con cinco o más integrantes y enfrenta importantes déficits de infraestructura y vivienda.
En cuanto al acceso a la salud, el 78% no cuenta con obra social ni cobertura médica privada debido a la precariedad laboral, por lo que depende exclusivamente del sistema público.
Preocupación por la salud mental
El trabajo advierte además sobre el impacto que esta realidad tiene en la salud mental de los jóvenes. Más del 70% manifestó sufrir con frecuencia ansiedad o problemas de nervios, mientras que más de la mitad reconoció atravesar episodios de tristeza persistente, desgano o síntomas compatibles con cuadros depresivos.
Otro dato que genera preocupación es el incremento de los consumos problemáticos: el 30% de los encuestados aseguró tener dificultades para controlar el consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias, una situación que se agrava entre quienes enfrentan mayores privaciones materiales.
Para los investigadores, los resultados muestran que la vulnerabilidad juvenil excede la falta de ingresos y abarca también la exclusión educativa, la precarización laboral, las dificultades habitacionales y el deterioro de las expectativas de desarrollo personal.

