Reportan señales de estancamiento y retroceso en la compra de automóviles, electrodomésticos e inmuebles durante los últimos meses de 2025.

A casi 27 meses de la asunción de Javier Milei, la crisis del consumo parece dejar de ser un fenómeno exclusivo de los sectores populares y medio-bajos para comenzar a impactar también en la clase media y en los segmentos de mayores ingresos. Al menos, así lo reflejan distintos indicadores que muestran señales de alarma en la venta de bienes como automóviles, electrodomésticos e inmuebles, en paralelo con una caída de los créditos familiares.

Hasta mediados de 2025 predominaba la percepción de que existían “dos Argentinas”: una atravesada por la contracción del consumo masivo —en bienes no durables como alimentos, limpieza e higiene— que afectaba a la mayoría de la población; y otra donde los bienes durables, asociados a sectores de mayor poder adquisitivo, mantenían un ritmo de crecimiento.

Esa división social ubicaba, por un lado, a trabajadores informales, empleados estatales, privados formales de bajos ingresos y a gran parte de los jubilados. Del otro, a quienes lograron capitalizar el esquema de valorización financiera y a trabajadores registrados de gremios con capacidad de negociar paritarias con incrementos reales durante el último año.

Un informe de la consultora PxQ, publicado en junio pasado, señalaba que entre los rubros con mayor crecimiento entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2024 se destacaban las escrituras en CABA y PBA (+97%), los patentamientos de autos (+87,3%) y motos (+63,2%), y las ventas de electrodomésticos (+46,9%).

En contraste, la mayoría de los bienes no durables exhibían variaciones interanuales negativas. Se registraban caídas en almacén (-16,6%), bebidas (-13,5%), alimentos y bebidas en general (-9,3%), panadería (-8,1%) y lácteos (-1,6%).

Alarma en autos, electrodomésticos, inmuebles y turismo

Sin embargo, ese escenario comienza a mostrar señales de agotamiento. Aunque la tendencia aún es incipiente y presenta indicadores mixtos, se observan signos de estancamiento o retroceso en varios rubros de bienes durables.

En el caso de los automóviles, en enero se patentaron 66.080 vehículos, un 5% menos que en el mismo mes de 2025, según datos de ACARA. La entidad señaló que, “pese a la amplia disponibilidad de financiamiento, el impulso inicial del mes no logró sostenerse y el promedio diario de patentamientos evidenció una desaceleración hacia el cierre”.

Si bien el nivel continúa siendo elevado en comparación con el período 2019-2023, resulta bajo en términos históricos: en enero de 2018 se habían patentado más de 118.000 vehículos. Esto sugiere que el actual esquema económico podría estar alcanzando un techo antes de lo previsto por el Gobierno.

El sector de electrodomésticos también muestra señales de advertencia. Según el Indec, en el cuarto trimestre de 2025 las ventas totales alcanzaron 1,48 billones de pesos, lo que representa una caída del 1,7% frente a los 1,50 billones del mismo período de 2024, medido a precios corrientes. Es decir, ni siquiera con una inflación interanual del 30% se logró un crecimiento nominal. En términos reales, la baja ronda el 25%.

No obstante, persiste una marcada heterogeneidad dentro del rubro. En unidades vendidas, los aires acondicionados crecieron 34% interanual; los televisores, 7,8%; las heladeras, 14%; y los lavarropas, 12%. En cambio, las computadoras cayeron 17%, los celulares 25%, los equipos de audio 20% y las consolas de videojuegos 31%, pese a la reducción de aranceles a la importación aplicada en 2025.

Una dinámica similar se observa en el mercado inmobiliario. En la provincia de Buenos Aires, las escrituras aumentaron 13% interanual en enero, según el Colegio de Escribanos bonaerense. Desde el sector destacaron señales de recuperación en la demanda de vivienda y mayor volumen de operaciones, tras años de bajo nivel de créditos hipotecarios y transacciones.

Sin embargo, la situación no es homogénea. En la Ciudad de Buenos Aires, las escrituras cayeron 6,1% interanual durante enero, de acuerdo con el Colegio de Escribanos porteño.

El turismo emisivo también registró un retroceso en enero, luego de 14 meses consecutivos de crecimiento. Ese mes viajaron al exterior 1,76 millones de argentinos, lo que implicó una caída del 8,5% respecto al mismo período del año anterior, marcando el primer descenso interanual desde noviembre de 2024.

Créditos y salario real, bajo presión

Estos indicadores coinciden con una caída en los créditos familiares. Fuentes del sector bancario señalaron que los créditos personales acumulan cinco meses consecutivos de retroceso en términos reales, con descensos marcados en noviembre y diciembre. Los créditos prendarios también muestran bajas desde octubre, tendencia que continuaba en los datos preliminares de enero.

En cuanto a los hipotecarios, el desempeño es dispar, con crecimientos moderados en algunos meses y una desaceleración hacia fin de año. Lo preocupante, según las fuentes, es que estos signos de debilidad persistieron tras las elecciones y pese a la baja en las tasas de interés desde noviembre.

En paralelo, el salario real de los trabajadores privados registrados acumuló cuatro meses consecutivos de caída entre septiembre y diciembre, con una merma total del 2,5%, según datos del Indec.

Desde el propio sector empresarial comienzan a expresar inquietud. La Cámara Argentina de Comercio (CAC) advirtió en un informe de fines de febrero que “el consumo de bienes durables pone en suspenso su marcha tras meses de notable mejoría”.

En ese marco, la entidad señaló que los próximos meses serán clave para determinar si los bienes durables continúan ganando participación dentro del consumo de los hogares o si la composición del gasto se estabiliza, sin cambios significativos respecto de los dos años previos.

El Destape

error: Este contenido esta protegido