Se trata de la tijera de zapatero y sastre que perteneció a David Williams y fuera hallada a junto a sus restos en “Bajo los Huesos”. Cuentan con el asesoramiento y realización de réplicas por parte del CONICET.

En un proyecto colaborativo entre tres instituciones referentes en materia de patrimonio histórico, el MUDE (Museo del Desembarco de Puerto Madryn), el Museo Regional Salesiano de Rawson y el IPCSH-CONICET (Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas del CCT CONICET-CENPAT), se logró que, después de 159 años, un objeto de gran valor histórico regresara a Punta Cuevas, lugar desde donde el colono David Williams partió sin llegar a destino.

Poco antes de embarcarse, David Williams, sastre y zapatero de oficio, adquirió unas tijeras en Liverpool. Como todo colono, su mente estaba fija en el nuevo mundo prometido. Un largo viaje de dos meses no hizo más que aumentar la ansiedad y el deseo de la nueva tierra. En el “Mimosa” conoció a Aaron Jenkins y se hicieron amigos. Éste le había dado algunos de sus escritos que había hecho sobre el viaje y Williams los asesoró. Fueron una de las pruebas que, años después, sirvieron para determinar su identidad junto a las tijeras.

Al llegar al actual Puerto Madryn, el 27 de julio, unos pocos viajeros desembarcaron esa misma tarde, entre ellos David Williams. La ansiedad y el deseo del sastre por llegar al Rio Chubut y ser el primero en lograrlo terminaron de manera trágica. Williams caminó por la costa sin agua y perdió el rumbo, luego de mucho andar, sucumbió ante las inclemencias de una Patagonia, desconocida para él. Lo buscaron durante días, pero fue en vano. En 1867, Jenkins dio con unos huesos en las cercanías de Rawson, descubriendo desolado sus propios escritos en uno de los bolsillos, y al lado las tijeras. A ese sitio se lo denominó «Bajo los huesos». Años más tarde, los descendientes de Aaron Jenkins donarían las tijeras al Museo Regional Salesiano de Rawson.

Para el Museo del Desembarco (dependiente de la Asociación Punta Cuevas), era un gran anhelo contar la historia de David Williams. En el museo se narra la historia del desembarco y, la historia del sastre, es un punto destacado en el diario de los primeros días de la instalación de los galeses en Puerto Madryn.

El Museólogo del IPSCSH, Sebastián Pérez Parry destaca que “por políticas de conservación se hace muy difícil que los objetos históricos inventariados en un museo salgan del lugar o se transfieran a otra institución. Sin embargo, la museología actual contempla excepciones y nuevas estrategias de comunicación gracias a las nuevas tecnologías. El IPCSH hizo de nexo al ofrecer un servicio de digitalización e impresión 3D del objeto. Los Servicios Tecnológicos de Alto Nivel (STAN) de CONICET permiten que se pueda prestar este tipo de servicios. Para el guión museográfico, una réplica tiene tanto valor como el original, hace de disparador para contar una historia, protegiendo el objeto único y de valor patrimonial, esta es la premisa de todo museo”.

Por parte del Museo Regional Salesiano, el vicedirector de obra Maximiliano Gianotti comentó que ellos también han incursionando en la fotogrametría y en la realidad aumentada. Siendo el Museo muy visitado, estas herramientas permiten un abordaje actual y, disponer de una réplica les permitiría llevar la propuesta a otras instituciones.

La tijera fue trasladada al CONICET para el escaneo 3D. De este proceso se obtuvo un archivo digital que permite, no solo la visualización por realidad aumentada, sino que hace posible la impresión de la réplica en un altísimo grado de detalles.

El Museo del desembarco diseñó una vitrina para la exhibición de la tijera original y la réplica en el marco de los festejos por el 28 de julio, que se habilitará a partir del miércoles 31 de julio a las 17 hs.

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