La economía argentina mostró en enero una expansión moderada, aunque con señales claras de desaceleración y una dinámica cada vez más desigual entre sectores. Mientras algunas actividades vinculadas al agro, la minería y las finanzas sostienen los números en terreno positivo, la industria y el comercio profundizan su retroceso, con impacto directo en el empleo.

De acuerdo con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido por el Indec, la actividad registró una suba del 1,9% interanual en enero y un leve avance del 0,4% respecto de diciembre en la medición desestacionalizada.

Pese a estos datos, el crecimiento aparece cada vez más concentrado en rubros con escasa generación de puestos de trabajo. En ese esquema, el agro volvió a ser el principal motor, con un incremento interanual del 25% y un aporte decisivo al resultado general. También contribuyeron la minería y la intermediación financiera, aunque con menor incidencia en términos de empleo.

En contrapartida, los sectores más vinculados al mercado laboral continúan en terreno negativo. La industria registró una caída del 2,6% interanual, mientras que el comercio descendió un 3,2%, consolidando una tendencia contractiva. Entre ambos rubros explicaron buena parte del freno en la actividad.

La construcción, históricamente uno de los principales generadores de empleo, apenas mostró una mejora marginal del 0,5% interanual, insuficiente para revertir el fuerte retroceso acumulado tras la paralización de la obra pública. Por su parte, el sector energético evidenció una baja del 3%, interrumpiendo una racha de crecimiento.

Este escenario refleja una economía que avanza a ritmos dispares: algunos sectores traccionan, pero sin derramar sobre el conjunto, mientras otros —clave para el empleo— continúan debilitándose. En ese contexto, no sorprende el aumento de la desocupación registrado en el último tramo de 2025, impulsado principalmente por la pérdida de empleo formal en el sector privado.

La evolución del salario real también acompaña esta tendencia. Según datos oficiales, volvió a deteriorarse en enero, en línea con la caída del consumo masivo, que en febrero retrocedió un 3,4% de acuerdo a mediciones privadas.

Así, más allá de los indicadores positivos en términos agregados, la economía exhibe señales de enfriamiento y una marcada fragmentación, donde el crecimiento no logra traducirse en mejoras generalizadas para la población.

Fuente: El Destape

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