Un proveedor traía cocaína y marihuana desde General Rodríguez para abastecer un circuito de menudeo en la ciudad del Golfo. En el juicio la mayoría confesó su adicción y la necesidad de entrar al negocio narco para resolver problemas económicos. Las escuchas fueron claves.

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El Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia condenó a 6 personas por comerciar marihuana y cocaína en Puerto Madryn. La droga la bajaban desde General Rodríguez, provincia de Buenos Aires. Javier Compagnucci, Mario Benavídez, el bonaerense Daniel Meoniz y Evelyn Taborda fueron los involucrados principales; Juan Álvarez y Leticia Jara, actores secundarios.
El grupo operó entre octubre de 2021 y noviembre de 2022. Usaban sus casas o pactaban un lugar de encuentro. Desde territorio bonaerense, el proveedor fue Meoniz. Hubo varios viajes. En el juicio oral y público varios confesaron y se declararon consumidores.

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La causa arrancó con una denuncia telefónica anónima: “Un vecino vende drogas todo el tiempo, estoy cansada de esta situación, hay escuelas en la esquina y nenes jugando…no quiero meterme en un problema, yo solo digo por teléfono porque la verdad me siento preocupada por mis hijos…quien vende droga es Javier Compagnucci, en el barrio lo conocen como “El Negro”, vive en el Comercio I”.
Por orden del fiscal federal de Rawson Fernando Gélvez, la Policía Federal lo investigó con seguimientos, fotos y filmaciones desde una arboleda frente a su casa. Compagnucci no tenía trabajo fijo. Recibía frecuentes visitas que duraban muy poco. En un Renault Sandero, Álvarez lo llevaba por todo Madryn para entregar estupefacientes. “Hay muchos perros”, le decía cuando había policías. Benavídez y Jara fueron vistos visitando el lugar. Hasta internado, Compagnucci siguió su negocio a través de una familiar: le decía dónde estaba la droga y le ordenaba a quién entregarla.

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Las escuchas revelaron palabras sospechosas: “medio cordero”, “medio lechón”, “venía por las empanadas”, “me pidieron cuatro”, “herramientas”, “necesito comprar”, “fotocopias”, “baterías”, “camisetas”, “bolsa”, “coso”, “veneno”.
Había constantes referencias a “Mario”. Era Benavídez, de cuyas escuchas se identificó a Meoniz, domiciliado en Buenos Aires. Sobre el final de la investigación, por las charlas de Compagnucci se ubicó a Taborda.
El 18 de noviembre de 2022 hubo detenciones y allanamientos. Encontraron marihuana, cocaína, droga enterrada, plantas y semillas de cannabis, lámparas, fertilizante, elementos de corte y de consumo, balanzas, armas, balas, teléfonos, notebooks, anotaciones, dólares, pesos y máquinas de contar billetes.

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El hallazgo más importante fue en La Cooperación 420 de General Rodríguez, un complejo casa quinta de tres casas propiedad de Meoniz. Le secuestraron más de 28 kilos de marihuana. Una escucha suya horas antes del operativo fue premonitoria: “Siempre digo pone las cámaras, ya perdí 9.000.000 y 5 de cocaína. Hay que cerrar todo”. Un cliente le había robado una carga importante de cocaína.
Los paquetes de cinta marrón tenían la calcomanía de Bart Simpson. Había hasta dentro de una chimenea. “Los perros estaban como locos por el olor, porque había mucha droga”, dijo un oficial de Inteligencia. El posible destino de la carga era Madryn.
En las audiencias, Compagnucci confesó que se vio obligado a vender droga por necesidad económica. “Accedió a conseguir plata de esa manera. Era por poco tiempo, a veces no tenía ni para pagar la luz. Se equivocó”. De su celular salieron las conexiones con el resto. Ya tiene una condena.

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Benavídez con Meoniz viajaban al norte en busca de droga y regresaban a Madryn en coches separados. Se iban avisando por si había controles: “camino despejado”, “visibilidad”, “pase por el cementerio los muertitos están en el nicho”.
A Benavídez el fallo lo consideró un narco frecuente, con vínculos pesados que le adelantaban sustancia aún sin tener todo el capital. Tenía proveedores, plazo de pago, tiempos de espera para el arribo, logística.
Las escuchas fueron reveladoras:
–Compagnucci: Tengo diez lombrices allá y el resto los tengo en cautiverio engordando; espero que salga el domingo, te doy todo junto.
–Jara: ¿Le consulto a Mario dale?
-Es un veneno la lombriz esa, maté un par de gusanos que andaban cerca de casa …acá habían de esos que pensaban que era chocolatada.
-Pensaban que era como la tuya de antes…hay que respetarla…
–NN: ¿Tenés un poco de merca?
–Jara: Sí, y la que me debes encima.
–Javier: Te quería saludar porque justo me voy de viaje y necesito cargar nafta, tengo para comprarte el bidón.
–Mario: Pero yo nada, che, estaba esperando. antes que te vayas de viaje nos podríamos ver.
-Como me dijiste la otra vez que estaba todo bien, que te avise.
-Sí, pero se evaporó…jejeje.
-¿No sabes de nadie entonces?
-No, estaba esperando que vos des una señal.
-Bueno, dale… estamos hablando… en un toque porque en 24 horas ya estamos en la pista, ponete en contacto vos.
–NN: ¿Está rico el helado?
–Jara: Sí, espectacular.
-Ahí lo voy a buscar porque le estoy haciendo el aguante a un amigo, pero ahí te llevo.

El fiscal federal Fernando Gélvez, impulsor de la investigación.
–NN: ¿No tenés algo encima vos?
–Jara: Boludo, hace un ratito vine de ahí, ¿por qué no avisaste antes?
-Recién llego de la pesquera, amiga, por eso te llamaba, porque sos re compinche conmigo, no me haces el aguante por favor.
-Otra vez ir no sé, boludo…encima estaba acompañado allá el amigo.
-Pregúntale si no lo jode, decile que es para mí. Recién llego de laburar, se me hizo re tarde, recién llego a casa, no iba a hacer nada pero mañana no laburo.
-Bueno, esperá que le pregunte, aguántame, ¿una tenaza?
-Sí, la tenaza nomás.
–Benavídez: El chabón me mando mensaje, ¿me entendés?. Mirá Javi, sabés que trato ser tranquilo y buena onda pero vamos a ser realistas, me quedaste debiendo plata.
–Compagnucci: Qué rompe bolas con eso de la plata, fueron chirolas, me vendiste gilada cortada.
–NN: Merca, ¿tenés balas?
–Taborda: ¿Cuánto?
-¿Dónde estás?
-Acá por la Buenos Aires.
-Tres lucas, ¿cuánto es?
-4.500…pero piedra.
-Pero tengo 3.500, no llego ni a palos a 4.500.
-Bueno, dale.
–NN: ¿Estás tomando gilada?
–Taborda: Sí, recién empecé.
-Yo igual, estoy con mi amigo y su señora. Ligamos tres bolsas.
-¿Por qué no me compraste a mí?
-Pero me dijiste que no.
-Pero no tenía, ahora sí boludo.
-Te había avisado pero ni cabida, me mandas mensaje tarde.
-Cuando estoy durmiendo no contesto. Estaba re ocupada boludo, en otra…Dios te oiga tengo la onda, de todo, pasta acá en mano así que avísame, por las dudas vendo todo…lo que sí necesito la onda de porro para mañana si podés.
-Sí la tengo, ¿más rato fumamos algo?
-Dale te aviso, capaz que sí, estoy al pedo yo. si me pinta salgo, un par de tirantes. unos raquetazos.
-Y de ultima si tenés para vender le pregunto a mi amigo y te mando un WhatsApp.
Meoniz fue sentenciado a 6 años y 3 meses de prisión. Está en la Unidad 6 de Rawson pero será alojado en un penal federal cerca de su familia, en General Rodríguez.
Benavídez fue condenado a 5 años de prisión. Seguirá detenido en el IPP de ruta 3. En tanto Compagnucci fue sentenciado a 4 años y 5 meses y seguirá en prisión domiciliaria en Madryn.
Taborda fue condenada a 4 años de prisión pero seguirá libre hasta que el fallo sea ejecutable. Álvarez y Jara fueron condenados a 2 años de prisión en suspenso.
Al fallo lo firmaron Mario Reynaldi, Enrique Baronetto y Guillermo Quadrini.
Por Rolando Tobarez/Redacción Jornada
