Una vez más, la aerolínea Flybondi volvió a cancelar vuelos desde Puerto Madryn, afectando de lleno a cientos de pasajeros justo en el arranque del receso vacacional. Este viernes no habrá vuelos hacia Buenos Aires, ni tampoco arribos desde la capital del país, y la situación podría repetirse en los próximos días, según indicaron fuentes aeroportuarias.
Las reiteradas cancelaciones ya no son un hecho aislado sino una constante que expone la falta de previsibilidad y de compromiso de la compañía con los usuarios. Familias con reservas pagas, turistas que pierden noches de alojamiento y trabajadores que no pueden cumplir con sus obligaciones vuelven a ser los principales perjudicados por una operatoria que parece no contemplar el impacto social y económico de estas decisiones.
En una ciudad turística como Puerto Madryn, este tipo de situaciones genera además un daño directo a la actividad local, afectando al sector hotelero, gastronómico y de servicios, que depende en gran medida de la conectividad aérea. Mientras la empresa continúa vendiendo pasajes, los pasajeros se enfrentan a la incertidumbre, la falta de información clara y la imposibilidad de reprogramar sus viajes en tiempo y forma.
A pesar de los reclamos reiterados, Flybondi no brinda respuestas concretas ni soluciones inmediatas, profundizando el malestar y la desconfianza de quienes eligieron la aerolínea como medio de transporte. La pregunta vuelve a ser la misma: ¿hasta cuándo los usuarios deberán soportar cancelaciones constantes sin que haya sanciones ni controles efectivos?
El inicio de las vacaciones, que debería ser un momento de descanso y disfrute, vuelve a quedar marcado por la improvisación y el destrato a los pasajeros. En Puerto Madryn, una vez más, Flybondi vuelve a fallar.
