El secretario general del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) Seccional Puerto Madryn, César Zapata, expresó en declaraciones a LU17 la profunda frustración y preocupación del sector marítimo ante el estancamiento del conflicto pesquero que ya lleva varias semanas sin solución.
Zapata relató que, tras una nueva jornada de negociaciones fallidas, los gremios regresaron a la ciudad para comunicarle a los trabajadores la falta de avances concretos: “Tuvimos que volver a Madryn a darle malas noticias a nuestros afiliados. A pesar de que el gobierno nacional había ofrecido una reducción de cargas fiscales cercana al 27%, las empresas no cedieron. Cuando parecía que había una salida, cambiaron el valor de referencia del dólar a $825, lo que, en la práctica, representaba lo mismo que una quita del 30% del salario del trabajador”.
Para el dirigente gremial, el objetivo de fondo no es otro que atacar directamente el convenio colectivo de trabajo de los marineros: “Está claro que la intención no pasa por una cuestión económica real. No muestran balances, no presentan documentación. El problema no son los costos. El problema, según reconoció incluso el gobernador de Chubut frente a las empresas, es el SOMU y su convenio colectivo”.
Zapata remarcó que las empresas buscan dividir a los trabajadores, intentando modificar el marco laboral del sector de los tangoneros y desvincularlo del resto de las especies: “Ya intentaron separar el convenio del langostino del de la merluza. Apuntan a los tangoneros, a bajar salarios, y a destruir la organización de los trabajadores. Todo esto ya lo llevamos al Ministerio de Trabajo y nos dio la razón”.
El dirigente también valoró la intervención de los gobiernos provinciales de Chubut y Santa Cruz, así como de los intendentes de Puerto Madryn y Puerto Deseado, quienes facilitaron el diálogo con el secretario nacional de Trabajo, Horacio Cordero. Sin embargo, aseguró que ni siquiera las propuestas del Gobierno nacional fueron suficientes para destrabar el conflicto: “Se ofreció una quita de retenciones, beneficios en el combustible, pero las empresas no quieren hablar de eso. Solo les importa el convenio colectivo y cómo recortarle el 30% al marinero”.
Ante este panorama, Zapata denunció que se agotaron todas las vías legales: “No tenemos más herramientas. Estamos impulsando un proyecto en el Senado para modificar la ley del Consejo Federal Pesquero, que hoy permite a las empresas tener los barcos parados hasta 180 días sin operar. Si no se modifica eso, perderemos la temporada completa por un capricho empresarial”.
En ese sentido, brindó un dato concreto: “Un barco de una empresa familiar de la empresa Pescargen, el Mar Sur, lleva siete mareas y va camino a la octava. Las propietarias de la empresa lloraban frente al Ministerio de Trabajo por las amenazas recibidas. Ellas sí sacan los costos. ¿Por qué las grandes empresas no?”
Además, Zapata reveló que los únicos buques inscriptos para la prospección actual son de Mar del Plata y que solo operarán y descargarán en ese puerto, dejando afuera a los de Chubut y Santa Cruz: “Apuntan directamente al sur, especialmente a Puerto Madryn y Puerto Deseado. Ya no queda ni un negocio abierto en Puerto Deseado. Es un desierto”.
El gremialista también hizo referencia a la dura situación social que atraviesan los trabajadores: “Hoy a las 10 de la mañana realizaremos asambleas. Muchos compañeros ya no tienen ni para comer. Están en los piquetes desde las 8 de la mañana hasta la noche y llegan a su casa sin saber qué poner en la mesa. La ciudad también tiene que entender el daño que algunos empresarios están causando”.
Finalmente, Zapata desmintió el mito del marinero “millonario”: “Nos cansamos de escuchar que ganamos fortunas. Un kilo de langostino que procesamos vale menos que un caramelo. Nos quieren sacar más, hasta dejar el trabajo en condiciones de esclavitud. Están jugando con la necesidad de los trabajadores, mientras ellos tienen garantizado el plato de comida”.
Zapata concluyó con una advertencia: “Estamos frente a una situación desesperante. No sabemos cuál será la salida. La gente está muy enojada. Y con razón”.
